…Y Vino Para Quedarse

En esta ocasión me gustaría ampliar el tema que el mes pasado comenté sobre el “nuevo miembro” de la familia actual: la tecnología.

Con ella se nos han facilitado gran cantidad de trámites cotidianos, han agilizado la comunicación, permite mantenernos actualizados del acontecer tanto nacional como internacional y de muchas noticias más… sin embargo, el perjuicio es mucho.

Puedo enumerar primeramente la ausencia de mirada en el hogar, me refiero a la fría interrelación entre los miembros de la familia cuando se encuentran frente a cualquier dispositivo tecnológico, sea un celular, Tablet, monitor, etc. Las conversaciones frente a frente están desapareciendo, se han tornado en preguntas con respuesta corta: “si”, “no”, “no sé”, “después hablamos”…

La mirada es un elemento vital en la comunicación entre los seres humanos,  su ausencia afecta la constitución del sujeto en su proceso de humanización. La falta de entonación al hablar, a manera de reproductor digital, empobrece aún más el recurso humanizante de la conversación.

Fue una mirada la que originalmente dio vida a nuestro ser, la mirada del Dios Todopoderoso de la Biblia, como lo encontramos en Salmos 139:16a “mi embrión vieron tus ojos…”

La tecnología se ha robado aquella palabra inspirada, bajo una mirada de amor, o quizá de imágenes del pasado evocadas por el gesto repentino del hijo ante un relato anecdótico, nacida en el descanso de una tarde en familia que intenta dejar pasar el tiempo pretendiendo olvidar una semana de trabajo. Pero no, la escena hoy en día es otra, cada quien en su habitación, en el mejor de los casos juntos en una sala, mirando hacia abajo su sofisticado y atractivo dispositivo tecnológico, no hay miradas, no hay recuerdos, no hay intercambios humanizantes que den matices a su identidad. Rostros aplanados y pálidos, manos tibias por el constante movimiento sobre un cristal  pero incapaces de brindar una caricia vivificante, comunicación entrecortada con contenido light.

Nuestros pequeños hoy en día viven rodeados de tecnología y carentes de  recursos humanizantes. Hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios de modo que es la mirada, la palabra dicha, la caricia dada con amor, la fragancia que desprende el ser amado juntamente con el buen compartir del alimento diario donde nos construimos como seres humanos y se potencian todas nuestras capacidades, en ese contexto nos hacemos más humanos y menos salvajes.

 En la Palabra de Dios encontramos que la mayor bendición es hallar gracia ante los ojos de Dios, como la halló María la madre de Jesús nuestro Salvador, Abraham el padre de la Fe, Rahab la ramera que fue librada junto a su familia, porque hallar gracia ante los ojos de Dios es convocar Su mirada, es destacar ante Sus ojos de amor, de comprensión, de perdón, de complacencia afirmando nuestros pies y disipando toda tiniebla. Como el Buen Padre debemos seguir su enseñanza y darle a nuestros hijos y seres amados lo que nuestro Dios nos ofrece cada día.

Celular 8705 4521

Email: psicologiaconpropositocr@gmail.com

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Vivian Ortiz

Vivian Ortiz

Psicóloga Clínica
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