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Una sola Palabra tuya bastará…

Una sola Palabra tuya bastará…

Mateo 8. 8  BHTI

Cuanta sabiduría hay en la Biblia y cuán grande es la  necesidad en las personas de leer y encontrar en el texto sagrado la voz de Dios para experimentar la vida del Reino aquí y ahora; vivimos en una sociedad donde el valor de la palabras se han perdido y donde lo que decimos y hacemos no están en concordancia; pareciera que lo que hablamos diariamente está en otra frecuencia la cual no tiene recepción en las acciones diarias; esto nos ha llevado a la necesidad de que lo que digamos tenga que quedar escrito en un documento para que nos sintamos comprometidos a responder por nuestras palabras, y aun así, muchas veces encontramos personas que eluden esa responsabilidad. Pero la Palabra de Dios nos enseña que nuestro si sea si y nuestro no sea no (Santiago 5:12), como hijos e hijas de Dios debemos de ser capaces de responder a lo que decimos y darle el valor a las palabras que salen de nuestra boca; Proverbios 18.21 dice: “Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras” PDT, nuestro problema es que al no darle el valor que debemos de darle a nuestras palabras hablamos ligeramente, no medimos las consecuencias y alcances que pueda tener eso que estamos diciendo. Sin embargo cuando oramos quisiéramos que nuestras palabras tengan poder, y veamos la sanidad, la provisión o la puerta abrirse, pero al no darle valor a nuestras palabras diarias, perdemos autoridad y por lo tanto nos hacemos incapaces de ver la gloria de Dios en nuestro hablar diario.

  Santiago 3.10-11 dice: “De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga” DHH, cuando el Espíritu Santo gobierna nuestra vida, las palabras que salen de nosotros será el resultado de esa interacción entre Él y yo, seré manantial de bendición, y por lo tanto el poder de Dios será manifestado a través de lo que decimos, nuestras palabras tendrán autoridad porque mi vida está bajo la autoridad de Dios. Podríamos decir que la autoridad no está propiamente en las palabras que pronuncio, sino en la vida que tengo, ella autoriza mis palabras. Hechos 19.13-16 nos relata la historia de siete hombres hijos de un Sacerdote judío llamado Esceva, pretendía liberar a un endemoniado, sus palabras parecían seguir la fórmula de Pablo, al usar el nombre de Jesús, sin embargo el asunto no les salió bien, ya que el demonio conocía quien era Jesús y quien era Pablo pero estos siete hombres ni en el cielo ni en el infierno eran conocidos, su forma de vivir no había dejado huella en el mundo espiritual de ninguna manera.

  Nuestra forma de vida es la que da poder a nuestras palabras, y una vida santa delante de Dios hace que una palabra nuestra tenga suficiente poder.

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William Luna

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Iglesia Cristian Discípulos de Cristo en Siquirres
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