Ser llenos del Espíritu Santo

Cuando hay una tormenta, las aves pequeñas buscan refugio mientras que las águilas vuelan hacia las alturas. Esto es porque solo las águilas saben que elevándose, se alejan del peligro. Buscar a Dios también es mirar al cielo aún en medio de las dificultades y confiar.
Dios siempre tiene una respuesta a tiempo. A veces la ansiedad nos trae frustración, es por eso que debemos buscar su presencia y esperar que las puertas sean abiertas a su manera. ¡No es con ejército ni con fuerza, sino con su Espíritu Santo!

Cuando uno comienza a poner su vista en las cosas de Dios, allí hay algo que comienza a cambiar. Esto nos lleva a dejar de darle lugar a la carne para priorizar lo espiritual. Así como Ester que nació esclava del reino persa, huérfana y pobre. Sin embargo cuenta la historia que ella no se pasaba la vida lamentándose por su soledad y pobreza, sino más bien que aún en momentos de presión pudo seguir el plan de Dios hasta darle la victoria total como reina del imperio. Así también el Señor tiene un propósito específico con nuestra vida.

¿Cómo conocer el plan que tiene Dios para cada uno de nosotros? Simplemente buscando su presencia en oración y expectativa. Es así como la oración nos permite “sintonizar” la voz de Dios. La búsqueda nos conecta con su presencia y nos abre los oídos espirituales para poder ser guiados.

Isaías 58:9 ¡hay una tremenda revelación! Dios desea que lo conozcas y quiere que sepas que está cerca tuyo. No importa la situación que te toque atravesar, si buscas tener una actitud humilde y generosa, entonces ¡Él te mostrará su poder para abrir camino y acompañarte en todo tiempo!

 La historia de la iglesia comenzó con la llenura del Espíritu Santo. Los mismos que días atrás estaban llenos de inseguridades y dudas, ahora estaban comenzando a experimentar una plenitud de santidad, gozo, victoria y liberación!

Aquí en ejemplo , Un joven huérfano comenzó a clamar a Dios por un cambio en su nación. Oró con tanta desesperación que algo comenzó a ser transformado. Un día le pidió a su pastor el permiso para predicar en su pequeña iglesia y solo 17 personas se quedaron a oír lo que tenía para decir. Sin embargo al poco tiempo ya eran multitudes que estaban siendo impactadas por el Espíritu Santo! Toda la nación,  fue conmovida por este gran mover que comenzó con la simple oración sincera y profunda de un jovencito.

Lo que más necesitamos es ser llenos del Espíritu Santo. Todo lo demás llega a su tiempo. Por tanto es necesario que comencemos a buscar de Dios en ayuno y oración. Procurando tener una actitud de amor y generosidad para quienes nos rodean.  ¡Dios desea que lo encuentres y que seas lleno de su presencia!

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Ana Fonseca

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Pastora Ministerio Dame La Mano
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