Sé Vigilante Y Aférrate

Existen momento en la vida de todo hombre y mujer de Dios, que ha experimentado la hermosa presencia del Señor, las delicias de ver vidas transformadas por su amor y misericordia, la confianza en su  provisión permanente, que se le olvida cuidar de sí mismo y de los suyos, pues se convierte en un continuo el servir, amar, cuidar y proteger a otros.

Pero llega un momento en la vida del ministro o ministra del Señor, que no cuida su vida integral, (cuerpo , alma y espíritu),  en el que es confrontado con una realidad paralela . Su cuerpo ya no funciona igual, sus movimientos no son ágiles ni sus reacciones emocionales y espirituales son tan acertadas, a causa del cansancio físico y emocional.

En la jerga secular lo llaman el Síndrome Burnout (quemado, fundido) es un tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima, y está caracterizado por un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a profundas depresiones.

En el trabajo ministerial el Señor permite que vivamos diferentes tipos de pruebas y en algunos momentos el desierto espiritual, los momentos difíciles, dejan su corazón y su espíritu  débil y  propenso a seguir adelante más por inercia , que por la pasión que le caracterizaba, en otros tiempos.

Lo mismo sucedió a una de las siete iglesias, en el libro de Apocalipsis:3:1-6, a la que el Señor exhorta con amor y franqueza. “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”.

La Iglesia de Sardis, estaba en una ciudad, que a pesar de estar edificada en un cerro prácticamente inaccesible por sus enemigos y fácil para defenderse contra cualquier ataque,  había sido capturada ya en dos ocasiones por  el descuido de sus vigilantes, pues al dormirse y no  alertar a sus ejércitos que el enemigo estaba cerca, este aprovechó ese descuido y la ciudad fue invadida.

La primera invasión por descuido fue por Ciro, Rey persa el año. 549. A. D. Cristo y la segunda vez por Antíoco III el grande en el año de 218. A. D. Cristo.

Cuidemos nuestra vida espiritual y apoyemos a aquellos que en el afán de  su trabajo vemos que están descuidando la suya. El Señor nos enseña a amarnos y restaurarnos entre nosotros con mansedumbre. (Gal 6:1)

 “Sé vigilante y aférrate. Afirma lo que has recibido y oído y guárdalo y arrepiéntete…”es el consejo a aquel que está en medio de su faena, y se quedó con obras vacías, pero aun así, él o ella son importantes y rescatables  delante del Señor.(Prov.24:16).

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Magda De Castro

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