Se complace Jehová

A principios de julio, desperté una mañana proclamando: SE COMPLACE JEHOVÁ…palabras contenidas en el Salmo 147:10: “Se complace Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia”.

Este Salmo  (y los tres restantes)  celebran la reconstrucción de Jerusalén. Principian todos y cierran con el emocionante llamamiento a la alabanza. Éste, especialmente declara el cuidado providencial de Dios para con todas las criaturas, y en particular para con su pueblo.  El poder de Dios en la naturaleza (Isaías 40:26–28) es presentado como arras de su poder para socorrer a su pueblo. Dicho poder se ejerce para el bien de los humildes y piadosos, y para la confusión del enemigo. Las ventajas prestadas, como en la guerra por la fuerza del caballo o por la agilidad del hombre, no inclinan a Dios a que favorezca a ninguno; sino que los que le temen y por cierto, confían en él, son los que recibirán su aprobación y su auxilio.

Meses atrás he pedido a Adonai poder conocer y vivir en su temor reverente, y  meditaba en la necesidad de que ya es tiempo de temblar, estremecerse, asombrarse, contristarse delante de ÉL, y reverenciar Su Nombre.  Porque  “No se deleita en la fuerza del caballo, Ni se complace en la agilidad del hombre”. Pero se le complace  en obedecer a sus palabras. Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros (1 Samuel 15:22).

Nuestro máximo modelo a seguir, Jeshúa,  dice: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón… El  escuchó una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia (Mat 3:17).

Cuando leo (Salmo 16:3) “Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia”, pienso en Zacarías y Ana, padres de Juan el Bautista, que eran justos e irreprensibles delante del Señor, y me empequeñezco!.

Esperar en la misericordia, compasión,  favor, afecto de este poderoso gobernador y bienhechor de los cielos y de la tierra, y en particular de su pueblo elegido, sin duda nos debe hacer  prorrumpir, como en el Salmo,  en un gran aleluya. Así  lo entendió Jacob,  quien había cruzado el río con una vara  y ahora regresa con dos campamentos, por lo cual expresó:  me has empequeñecido ante todas tus bondades y lealtades que has mostrado para con tu siervo!.

The following two tabs change content below.
Anabel Ramírez N.

Anabel Ramírez N.

Misionera
Anabel Ramírez N.

Últimas publicaciones de Anabel Ramírez N. (ver más)


RELATED POST

COMMENTS ARE OFF THIS POST