14 octubre, 2019 10:41 am

Saciados por el pan de vida

Viviendo en Plenitud

¿Cuántas veces nos hemos sentido insatisfechos en la vida, por no alcanzar lo que queremos? Muchas veces confundimos plenitud con obtener cosas o alcanzar logros, cuando en realidad el secreto es saber de qué alimentamos nuestra vida. Hay un dicho en mi país que dice: “panza llena corazón contento”. Se acostumbra a decirlo cuando se habla de saciar el apetito, el cual tiene una poderosa influencia en el estado anímico del ser humano y en su desarrollo. Sin embargo, llevando esto mucho más allá, a la hora de hablar de la plenitud del ser, hay una verdad profunda detrás de ese dicho, ya que de lo que nos alimentamos, es lo que luego procesamos en la vida y genera el estado de salud que tendremos. Si lo llevamos al plano de las emociones y de nuestra vida espiritual, de lo que nos alimentamos será saciada nuestra alma y nuestro espíritu, siendo también proporcional a ello su funcionamiento.

Esto me trajo a memoria la Parábola de la gran cena…

Lucas 14:15  “Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.”

Bienaventurado, quiere decir: “Felices de aquellos….” Y que coman pan, tiene que  ver con alimento, ser saciado, lleno, que alguien se nutra.

Esto me hace pensar, que de lo que llenamos, saciamos, nutrimos a nuestro ser interior, es lo que luego producirá en nosotros diferentes resultados. Las preguntas entonces que deberías hacerte y contestarte a ti mismo son:

¿DE QUE TE ESTAS LLENANDO? De cosas materiales, de lo que dicen de ti (críticas, aceptación), de superar a los demás (competencias, celos, rencores)

¿CON QUE UE BUSCAS LLENAR TUS VACIOS? aprobación, cariño de tus seres queridos (esposo, hijos, amigos), reconocimientos…

En esta Parábola Jesús te está invitando a que puedas saciar tu vida con lo que realmente llena, te hace pleno, brindándote alegría y gozo. Esto es: SU REINO.

“16  Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. 17  Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado”.

 Ese Reino tiene Salvación, ETERNIDAD, paz,  Sabiduría, por eso te hace saber disfrutar lo que verdaderamente tiene valor. El amor, la compasión, los valores en la vida: sinceridad, integridad, justicia, fidelidad.

Sólo comer de ese Pan es lo que nos saciará.

Comer de ese Pan es:

1.“Sentarnos a la Mesa con Dios” Es VIVIR EN CRISTO, tal como El nos enseñó y reveló por su Espíritu y su Palabra. Eligiendo tú mismo servirte cada día, de lo bueno que El tiene para tu vida. La vida de Oración, Intimidad, conocimiento de su Palabra y rodearnos de gente de Fe (congregar) es el medio por el cual podemos servirnos del alimento espiritual que luego producirá en nosotros buenos y satisfactorios resultados.  Es lo que te hará aprender a gustar de la vida. De las grandes y pequeñas cosas.

Fíjate que cuando comemos se produce todo un Proceso en nuestro organismo: Ingerimos, digerimos, desechamos… Es el proceso de todo en la vida:

¿Qué dejas ingresar a tu mente, corazón, a tu alma? Esto es lo que permites que  tome tu tiempo, influencie y transforme tu vida. Para alcanzar tu plenitud, debes determinarte a sólo dejar ingresar y dejarte guiar por la sabiduría que proviene del Cielo. Su palabra dice que Dios tiene pensamientos de bien y no de mal para sus Hijos. Jeremías 29:11. 

Déjate procesar por Dios. En los procesos se aprende, tanto de las buenas como de las malas decisiones. Tanto de los triunfos, como de los fracasos. Lo importante es aprender y dejarnos procesar por Dios, entendiendo lo que Él quiere formar en nosotros. Reconociendo por discernimiento a las personas que Él puso en nuestras vidas para guiarnos en Su camino, padres espirituales, mentores. Relacionándote con el Espíritu Santo quien es tu ayudador siempre.

¿Qué desechas y que te hace crecer? Aprende a desechar lo que no te sirve, no te edifica, ni dignifica. Tu tiempo es muy valioso y jamás lo recuperarás. Invierte en lo que aporta a tu crecimiento.

 Ahora bien, continuando con la enseñanza de Jesús: ¿Qué fue lo que apartó a las personas del pan de vida? 

  1. Las cosas materiales, el afán de tener. v.18-19 “:18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19  Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.”
  2. La familia, poniéndola por encima de Dios, Mucha gente malinterpreta este principio, con el argumento de que no hay que ser fanáticos. Cuando en realidad Dios, quien creó la familia, es igualmente necesario para que ella permanezca. Él es quien da el equilibrio y bendice a la familia. Ponerlo segundo es alterar el orden de las cosas, cambian los roles, los principios, se destruye la familia. Un matrimonio es exitoso cuando entiende que antes de estar casado/a con tu esposo/a está casado con Cristo. Casamiento tiene que ver con unión, compromiso, con pacto, acuerdo. Cristo es quien manda a que bendigas a tu cónyuge, a que lo ayudes, a que lo respetes, a que seas la ayuda idónea para que saque lo mejor de él/ella, a que ores…etc. . Cristo quiere ser el fundamento, LA ROCA de las familias, para que nada pueda destruirlas. Cuando alteras las prioridades, pones en riesgo a la familia. Hoy vivimos en un mundo que atenta contra este diseño sin piedad alguna, pero las familias fundadas sobre la Roca son las que a pesar de toda adversidad permanecerán y serán de bendición a otras siendo plenas y sanas. Mateo 7:24-27
  3. Comer el pan es vivir amando lo que Dios ama: LAS PERSONAS. Hay un segundo secreto en la plenitud del hombre, que tiene que ver con mirar a los demás, y a los más necesitados.

V.21. “…Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.”

La mesa del banquete es un recordatorio a que nunca debemos olvidarnos de los pobres (Lucas 14:13) y los pródigos (Lucas 15:31-32), allí descansa la perla de gran precio. LO QUE SACIARA TU ALMA, LO QUE TE DARA FELICIDAD.

Para encontrar tu Plenitud debes aceptar la invitación a la gran Cena. Esto lo manifiestas al:

  1. ABRIR LOS OJOS, despierta a la realidad, nada puede llenarte más que vivir en el Camino que Dios trazó para tu vida. Lo terrenal pasa, lo Eterno permanece para siempre.
  2. LEVANTARTE, vence con la ayuda de Dios tus debilidades, declara que el llena tus vacíos, abrirá el camino, te acompañara en todo, ¡Aférrate a Él!.
  3. Y CAMINA no por donde todos van, o por donde el común lo hace… sino en tu propósito Eterno.. Tienes mucho para dar, Dios te hizo único e irrepetible, deja manifestar lo bueno que Dios puso en ti para dar el pan que tú tienes a los que necesitan… simplemente recuerda que nadie puede dar lo que no tiene. Asegúrate de comer del pan que te sacia para saciar a otros.

Te bendigo….

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Alejandra Fochesatto

Alejandra Fochesatto

Pastora Ministerio Internacional Abriendo Caminos a las Naciones
Alejandra Fochesatto

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