¿A quién iré? II PARTE

Continuando con la enseñanza de la edición de julio…

La falta de gratitud y la insatisfacción pueden conducir a una persona a rechazar las bondades del Señor; por ejemplo, en Lc 17:11-19 LBLA vemos que el Señor, mientras iba camino a Jerusalén, al pasar entre Samaria y Galilea, le salieron al encuentro diez leprosos que clamaban misericordia.

Ellos están rechazando al Dios verdadero por ir tras doctrinas erradas. Una de las características del sistema religioso es que ellos nunca van a querer redimir a un culpable, por tanto, las personas terminan escudándose detrás de una máscara y viviendo una doble vida.

Un ejemplo a este respecto lo vemos en Judas, quien luego de haber entregado al Señor, sintió remordimiento y fue a devolver las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, mas ellos no lo redimieron, por tanto, él se marchó y se ahorcó, conforme leemos en Mt 27:3-5 LBLA. Debemos entender que si en algún momento hemos fallado o pecado contra Dios, lo que nos corresponde hacer es ir ante Su trono de misericordia y con un corazón contrito y humillado suplicar por Su favor; pues bueno es Dios para perdonarnos si en nosotros existe un arrepentimiento genuino.

En el Evangelio de Juan se hace mención de dos estanques; uno se llamaba Siloé (Jn 9:7) y el otro se llamaba Betesda.

En Jn 5:2 LBLA se describe que el estanque de Betesda se encontraba en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas; y que el mismo tenía cinco pórticos. Ahora bien, existen buenos motivos para creer que esta estructura estaba dedicada al dios greco-romano de la salud y el bienestar, el cual se le conoce como Esculapios.

Según la mitología, este dios pagano tenía dos hijas, de las cuales provienen la palabra higiene y panacea, refiriéndose a la salud. Este estanque era un culto a la serpiente pues ellos decían que la serpiente tenía poderes para resucitar a la gente, sin embargo, los mismos le fueron limitados porque el que tenía el hades se quejó porque no le enviaban muertos.

El símbolo utilizado en la medicina surge a raíz de esta creencia mitológica. La Biblia nos revela que junto al estanque de Betesda se reunía una gran multitud para esperar que un ángel bajara y moviera las aguas, pues cuando esto sucedía, aquel que entrase a las aguas en primer lugar sería sano.

Pero nótese que no dice que fuera un ángel del Señor el que descendía. El Señor Jesús se presenta a este lugar para demostrar que era Él quien realmente tenía el poder para sanar y no así ningún ángel o los brujos a los que el pueblo solía buscar cuando se enfermaban.

Lamentablemente, mucha gente prefiere buscar lo esotérico y rechazar al Señor, quien es nuestro sanador; sin embargo, nosotros que hemos experimentado el amor de Dios, le continuaremos siguiendo en todo momento, pues le hemos conocido y sabemos que Sus planes son de bien para nosotros. Debemos rechazar todo tipo de sistema religioso con el cual el enemigo nos ha querido engañar para desviarnos de los planes divinos del Señor; y ser definidos y constantes en nuestra búsqueda del Señor.

The following two tabs change content below.
Juan Castillo

Juan Castillo

Apóstol Iglesia Roca de Ayuda
Juan Castillo

Últimas publicaciones de Juan Castillo (ver más)


RELATED POST

COMMENTS ARE OFF THIS POST