Propuesta indecente

Desde el principio el ser humano fue tentado con propuestas indecentes. La palabra de Dios nos dice que los hijos de Dios, son hijos que caminan en luz. Lo que nos quiere decir es que no caminamos en ignorancia, ni en tinieblas. Tenemos la luz, que es la palabra de Dios que es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino.

Dios no quiere que nosotros caminemos en tinieblas, Él quiere que nosotros caminemos en luz. Cuando caminamos en tinieblas no vemos y solo tanteamos. Dios quiere que seamos certeros.

El Señor está muy interesado en que demos justo en la verdad. En el libro de proverbios dice: “instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”; si vamos al original vemos que se refiere acerca de enseñarle, de darle la instrucción, la enseñanza correcta de la palabra de Dios de manera que el niño se vuelva un arquero.

Hay que enseñarle al principio a tomar el arco, luego instruirlo para que tome la flecha, ayudarlo a direccionar y entrenarlo para que lance una y otra vez hasta que él tenga la precisión para dar en el blanco. Dios quiere que asimilemos la Palabra como ese niño que es entrenado por su padre con el arco y la flecha para dar justo en la diana, porque para Dios la palabra pecado es «error», es «no dar en el blanco”. Lo que Dios anhela y desea es que no erremos al blanco. Hay que tener precisión para hacer las cosas, dar en el blanco y dejar de perder el tiempo sin ser eficaces; hay que aprender y entrenarse a dar justo en el blanco y no fallar.

En la iglesia somos entrenados en la palabra de Dios, para ser alejados de toda ignorancia, para que la luz venga y para que la sabiduría de Dios comience a penetrar en las fibras más íntimas de nuestro ser de manera que nos volvamos un hombre y una mujer lleno de la sabiduría de Dios. Ser precisos y certeros.

Las propuestas indecentes seducen, hechizan, impactan, son tan sutiles que se puede caer preso de esas propuestas. Satanás es el autor de esas propuestas indecentes, él es padre de mentira, todo lo que habla es mentira. En el libro de Juan 8:44 dice que satanás es la fuente de toda mentira, lo que saca de su boca siempre es engaño para fascinar, para hechizar a las personas. Cuando él habla es para mentir, para intimidar, para impresionar y para que hagamos cosas en contra de nuestra voluntad, esto también se llama manipulación, brujería y hechicería. Cuando algo se hace en contra de nuestra voluntad, se hace bajo presión, por intimidación.

Todos en algún momento nos enfrentaremos al engañador, en algún momento tendremos una propuesta indecente. Todo hombre y toda mujer deben saber que no puede depender de sus fuerzas, o habilidad, sino que depende de su fuente que es Dios. Él es Padre de verdad, Él es un Padre protector, Él es nuestra provisión.

En génesis encontramos que satanás actuó con la primera pareja humana y seguirá actuando con cada uno de nosotros. No tuvo reparo en ir con las mismas intenciones y usando el mismo prototipo que usó con Adán y Eva a Jesucristo. Vino a Jesús para hacerle una propuesta indecente y Jesús venció ante las tres propuestas indecentes que le hizo satanás. Si El venció, nosotros podemos vencer juntamente con Él a toda propuesta indecente.

En el libro de génesis encontramos que Dios puso muchos árboles como propuestas para nuestras vidas. La palabra de Dios dice que si nosotros vemos a una persona tenemos que mirar los frutos, porque al árbol no hay que mirarlo solamente por la apariencia sino por los frutos que da.

En el huerto del Edén Dios plantó los árboles luego puso un hombre para que lo labrara y lo guardara. Adán y Eva estaban administrando lo que Dios había creado. Fue en esos momentos cuando ellos vivieron los momentos más felices de sus vidas. Vivían en la presencia del Señor, ellos por un tiempo pudieron disfrutar de lo que significaba estar bendecidos, ellos experimentaron lo que es fructificar, también pudieron vivir lo que era multiplicar, llenar y sojuzgar.

Toda la naturaleza, toda la creación estaba bajo el gobierno de un hombre y ese hombre bajo el gobierno de Dios, y no solamente las plantas y árboles crecían y se desarrollaban, sino que daban fruto. El vio muchas cosechas en ese huerto. El agua no estaba contaminada, los ríos dejaban los minerales. Era un fluir de la armonía del hombre con Dios y la naturaleza. La creación estaba feliz de sentirse cuidada, administrada por un hombre que estaba lleno en ese momento de la sabiduría, la presencia y la gloria de Dios. La creación estaba bendecida y alababa a Dios.

Dios plantó en el Huerto del Edén muchos árboles, pero dejó un árbol, el de la ciencia del bien y del mal por si el hombre escoge vivir en autonomía sin Él. Él entregó al hombre libertad para escoger. Dios nos ha traído a vivir en el Reino. El Reino supera todos esos límites, el Reino es mucho más grande que todo eso. Hemos escogido no comer de ese árbol de la autonomía y comer del árbol de la vida, hacer que nuestra vida esté en dependencia de Dios. Estamos ejerciendo el derecho a ser libre en Cristo Jesús.

En Génesis 2:16-17, Dios le estaba diciendo de todos los árboles puedes comer, de todos, más hay uno que no se puede comer. Está allí porque es el árbol de la autonomía, es el árbol del humanismo. Dios le estaba dando el resultado de lo que iba a suceder si comían de ese árbol: “cuando comiences a comer de ese árbol ciertamente morirás”. El resultado de la autonomía es muerte. Dios dice de “todos menos de este podéis comer” … porque Dios le tenía que poner un límite al hombre, porque el Señor le tiene que enseñar al hombre a decir No a ciertas cosas.

El NO es un límite que es necesario. Adán tenía un límite, “hijo come todo pero de este no comas”. Podemos tomar muchas decisiones y aún acceder muchas veces a propuestas indecentes, pero probando de ese árbol la consecuencia es la muerte.

Libertad para Dios no es que comamos del árbol que queramos, sino que cumplamos el propósito eterno en nuestras vidas.

David escogió el árbol equivocado, él podía comer de Abigail, de Jezrel; pero no podía comer de la mujer de Urías. Y él comió del árbol de Urías, y la consecuencia fue que trajo muerte y le abrió una puerta de maldición a su familia de perversión sexual y de violencia. Lo que él comió no lo mató inmediatamente, pero mató a la próxima generación, el hijo que era fruto de esa comida indecente, de esa propuesta indecente terminó muerto. Y muchos de los hijos de David, los del linaje de David (aún Jesucristo) fueron traspasados por la espada; porque un día David quiso ocultar que se había comido el árbol equivocado (Betsabé).

Propuestas indecentes que vienen a nuestra vida, que nos alejan de a poco del propósito de Dios, nos apartan de la promesa de Dios en nuestra vida. Lo que comemos, las decisiones que tomamos, lo que escogemos es muy importante. Hay libertad para hacer nuestra propia voluntad, pero ante cada cosa que decidamos, tendremos las consecuencias inmediatas para bien o para mal. Para Dios la libertad es que decidamos sabiendo que esto nos lleva cada vez más a cumplir el llamamiento, el propósito. La libertad que ofrece satanás es que nos apartemos cada vez más del llamamiento que Dios nos ha entregado.

Satanás sabía que si ellos comían los apartaba. El argumento que el enemigo siempre presentará:

1º) “Somos libre de hacer lo que queramos”                                                       

2º) “Dios es un represor, que no quiere que seamos felices

¿Cuánta gente comió del árbol y fue feliz? ¿Cuánta gente transgredió el límite correcto y fue feliz? ¿Cuántas propuestas indecentes te hicieron feliz? Te apartaron y te alejaron cada vez más del propósito de Dios.

3º) “Dios nos tiene miedo” porque sabe que cuando comamos o accedamos a esa propuesta seremos igual que él.

Esto es mentira porque Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Nosotros no somos Dios, pero somos semejantes e iguales a Él.

Cuando el enemigo presiona para que hagamos algo es que ya sabe que Dios lo ha dado por otro medio, sino que él se anticipa para que lo tomemos por el medio ilícito, por el medio ilegal.

4º) “No te vas a morir”.

La Palabra de Dios dice que la paga del pecado “errar al blanco” es muerte.

Ellos podían comer de todos menos de ese. Hay que aprender a decir No, en un mundo donde se le dice Si a todo tenemos que aprender a decir No; porque somos hijos de Dios, porque hemos heredado un Reino, comeremos del árbol conforme a nuestra identidad.

Nuestra identidad es la de hijo. El enemigo siempre vendrá con el mismo prototipo para tratar de persuadirnos, a que aceptemos esa propuesta indecente. El enemigo tiene una agenda secreta para nuestra vida, él ha estudiado nuestras debilidades, él ha estudiado todo y él hace propuestas de dinero, propuestas sexuales y todo tipo de propuestas que no son beneficiosas para nosotros.

Él va a proponer cosas que aparentemente son fáciles, son más rápidas pero que su camino final es muerte, que siempre tiende a destruir nuestra identidad como hijo de Dios y como ciudadano de un Reino.

Debemos aprender a escoger, no podemos luchar con armas naturales porque Dios nos ha dado otras armas más poderosas en Cristo Jesús para derribar fortalezas, estilos de pensamientos, sofismas, argumentos que van siempre en contra del conocimiento de Dios, que levantan al hombre en una altivez tanto en el espíritu, en la mente o en cualquier área para decirle al hombre: tú sin Dios puedes vivir; pero nosotros tenemos derecho a escoger, a elegir y a ser validar nuestro derecho de escoger a Dios.

Como hijos de Dios hay cosas de las cuales no podemos comer. Debemos comer de su palabra, de su pacto. Para gobernar y para reinar hay que pasar la prueba de integridad. Ser santo significa que en la intimidad y afuera se es la misma persona.

Dios a sus hijos le ha dicho que hay árboles que pueden comer y otros hay que decir que no, porque ciertamente viene la muerte. El bombardeo cada vez será mayor (internet, tv, etc.). Dios no nos quiere limitar, Él nos quiere proteger y guardar. Sus hijos comen la comida que Él les ha preparado, no basura sino banquete.

Hay decisiones y propuestas que nos llevan en sentido totalmente opuesto al propósito de Dios en nuestra vida.

Hay propuestas indecentes que pueden venir en el momento clave. Nunca hay que tomar decisiones ni entrar en alianzas cuando estamos eufóricos, ni deprimidos. Siempre hay que pedirle dirección a Dios.          

Dios nos ha dejado de todos los árboles para comer, los árboles que producen gozo, felicidad, justicia. Son los árboles que Dios ha dejado para que nos podamos desarrollar, multiplicar, sojuzgar y gobernar en su nombre.

Es tiempo de comenzar a desechar todas las propuestas indecentes que se presenten y nos comprometan a nosotros y a las próximas generaciones. Más vale esperar y no hacer nada desesperado, ni manipulado, ni presionado.

Decir No es un aprendizaje que debemos adquirir. Orar y Dios nos dará claridad, libertad para escoger y va ser bueno; porque todo lo que Dios ha preparado para nosotros es bueno, Dios tiene pensamientos de paz y de bien para nosotros. Cuando decidimos conforme al llamado y propósito de Dios, desecharemos todas las propuestas indecentes que nos apartan de Él.

Propuestas indecentes, Arboles extraños muy bien vestidos con muy buena apariencia, pero de los cuales no podemos comer porque somos de pacto, somos el pueblo del pacto y tenemos que decir No a estas propuestas. “No como, no vendo mi llamado por un plato de lentejas”.

La única forma de vencer y no ceder a estas propuestas indecentes es velando y orando para decir No.

 

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