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El Poder que cambia malas noticias en buenas oport...

El Poder que cambia malas noticias en buenas oportunidades

Siempre las malas noticias son buenas oportunidades para orar y actuar en fe. La oración da lugar a la Palabra de Dios y ésta engendra fe para actuar con la violencia del Reino.

“En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz, rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años y reinó en Jerusalén veintinueve años, el nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. En Jehová Dios de Israel puso su esperanza, ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.  Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió” 2ª Reyes 18:1-7

Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá y acampó contra las ciudades fortificadas con la intención de conquistarlas” 2ª CRO 32:1 Ver este relato también en 2ª RY 18, e ISAÍAS 36, 37, 38.

Ezequías, decimotercer rey de Judá, fue un reformador, restauró la verdadera adoración a Dios, purificó el templo, quebrantó a Nehustán (la serpiente de bronce), la cual la habían convertido en un ídolo, dejando la esencia y adorando las formas.

En el reinado de Ezequías, funcionaron como profetas, Isaías, Oseas y Miqueas que fueron contemporáneos suyos, y su reino fue marcado por la prosperidad. Unas de las máximas realizaciones que hizo fue llevar agua dentro de Jerusalén, “el túnel de la salud” fue un acueducto de las fuentes de Guijón en Siloé, estanque del enviado.

Después de todas estas bendiciones y promesas viene una invasión de Senaquerib con un gran ejército y un pueblo de lo más poderoso de aquella época, para provocar, recolectar recursos, tributos bajo amenazas e intimidación y cada vez más impuestos. El rey tuvo que tomar las cosas del templo para pagar y aplacarlo, pero a pesar de todas las concesiones, no paraba de agobiarlo, amenazar y ridiculizarlo: “Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: Así dice el gran rey de Asiria ¿Qué confianza es esta en que te apoyas? Dices, (pero son palabras vacías), consejo tengo y fuerzas para la guerra, más en qué confías, que te has rebelado contra mí? ” 2ª Reyes 18: 19-20

Embajadores y generales fueron enviados contra él para agobiarlo y amenazarlo, ¿En qué Dios confiaba?, es una ridiculez y menosprecio de la fe, así que el Rey manda a consultar al  profeta Isaías, en 2ª Reyes 19, quien testimonia la salvación de Dios. ¿A quién crees? “Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová y las extendió Ezequías delante de Jehová.  Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.  Inclina, oh Jehová, tu oído y oye; abre, oh Jehová tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib que ha enviado a blasfemar al Dios viviente…¿A quién has vituperado y blasfemado? ¿y contra quién has alzado la voz, y levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel….Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte.  Por el mismo camino que vino, volverá y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.  Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla por amor de mi mismo y por amor a David mi siervo” 2ª Reyes 19:14-16, 20, 32-34

Insistir en oración es ejercer fe “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios ni respetaba a hombre, había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario y él no quiso por algún tiempo, pero después de eso dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él día y noche?, ¿se tardará en responderles?. Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:1-8

Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos; Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro” Mateo 26:36

Jesús siempre buscó el respaldo de la oración. La oración es importante hecha desde la intimidad con Dios para afrontar al enemigo, para accionar la fe, para no reaccionar en la carne, con temor o a impulsos, para tener paz y orden y vivir conforme a la vida de Dios en nosotros, alineados con su espíritu, con ella encaramos todo “Mas tú cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta ora a tu Padre que está en secreto y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público y orando, no uséis de vanas, repeticiones, como los gentiles que piensan que por su palabrería serán oídos no os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” Mateo 6:6-9.

La oración es exponernos delante del Señor, tomar decisiones espirituales dispuestos a hacer su voluntad. El enemigo de la oración es la carne. Jesús les pidió a los discípulos que oraran con él una hora, para no ser gobernados por la carne, cuando vino en Pentecostés el Espíritu Santo estaban los discípulos apartados en el aposento alto 50 días. Jesús en Getsemaní, insistió, insistió una y otra vez “Velad y orad para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto pero la carne es débil, otra vez fue y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” Mateo 26:42

Jesús no paró de insistir en la oración y hoy está intercediendo por nosotros en el cielo. Jesús después de orar en agonía y rendir su voluntad a la voluntad del Padre, se levantó de la oración fortalecido para las terribles horas que tenía que padecer en la Cruz. La firmeza del reino viene a nosotros cuando no confiamos en nuestra propia voluntad, sino que nos rendimos a la voluntad de Dios. Así Jesús encontró en la oración respuestas para afrontar lo que venía, fuerzas para soportar la cruz, el sufrimiento y paz por haber rendido su propia voluntad.

Así en una situación extrema y sin recursos, el recurso que funciona es la oración. “En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz y le dijo: Jehová dice así, ordena tu casa, porque morirás y no vivirás. Entonces él, volvió su rostro a la pared y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón y que he hecho las cosas que te agradan y lloró Ezequías con gran lloro” 2ª Reyes 20:1-3. Andando el rey con un corazón íntegro, habiendo agradado a Dios por su fe desarrollada en múltiples reformas y decisiones correctas delante de Dios, viviendo para agradar a Dios. Gente que hace lo correcto y que vive para agradar y servir a Dios, llegan ante situaciones incomprensibles en sus vidas, ¿cuestionan a Dios?, o se mantienen vivos conforme a su fe, perseveran en la fe y no abandonan “Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8

Ezequías clama a Dios: “Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón y que he hecho las cosas que te agradan”. Recuerda, haz memoria “Jehová te oiga en el día del conflicto, el nombre del Dios de Jacob te defienda, te envíe ayuda desde el santuario y desde Sión te sostenga, haga memoria de todas tus ofrendas y acepte tu holocausto” Salmo 20:1-3

Nuevas oportunidades traen prórroga, largura del tiempo suplementario “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: “Con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia” Jeremías 31:3, tu sabes Señor, recuerda, y avanza hacia una nueva oportunidad. El servicio no es una pérdida, sino una oportunidad para cosechar.

Malas noticias, nuevas oportunidades para orar y actuar en fe a través de la oración, por la fe en Él ejercemos la violencia del reino. “Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra, tú hiciste los cielos y la tierra, inclina oh Jehová tu oído y ore, abre, oh Jehová tus ojos y mira y oye todas las palabras de Senaquerib que ha enviado a blasfemar al Dios viviente…ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra conozcan que solo tú eres Jehová” Isaías 37: 16-20

Dios da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna, la palabra de Dios asegura que habrá salvación, que no será así como lo ha planeado el hombre, así debemos insistir en la oración.

Para accionar hay que orar en la intimidad y generar la fe que viene de la presencia del Eterno, es el único camino para no reaccionar en la carne, ni con temor, ni hacer la voluntad propia es en la oración íntima con Dios donde encaramos todo y nos exponemos delante del Señor, tomamos decisiones espirituales dispuesto a hacer su voluntad.

El enemigo de la oración es la carne, la carne no quiere orar, pero no se puede gobernar por la carne, los recursos se sueltan en la intimidad con Dios.

Cuando llegan mensajes o cosas incomprensibles a tu vida lo más fácil es cuestionar, pero es un desafío para un elemento que Dios quiere mantener vivo en nosotros la fe, “Cuando venga el hijo del hombre hallará fe en la tierra” Lucas 18:8, actúa en fe, avanza en fe a medida que oyes a Dios, el nos da nuevas oportunidades de actuar, de respirar, de amar, de avanzar, de asumir retos. El servicio a Dios no es una perdida, espera recibir y ver esa cosecha.

Ezequías corrió a Dios en oración y obtuvo respuestas, nuevas perspectiva, intervención divina, afirmación de identidad, no te rindas, resiste.

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