Paz vs Afán

En la Biblia, Dios dejó establecido principios para tener un estilo de vida correcto. Nuestro Señor Jesús dijo: que nos debería bastar el afán de cada día. Es decir, que en el diario vivir habrá momentos de dificultad que querrán afectar nuestra paz y tranquilidad.

Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

De esta manera es importante comprender que la vida requiere de un balance, no podemos vivir preocupados ni desocupados.

Todos fuimos asignados para algo, tenemos una asignación como conyugues, padres, o algún tipo de liderazgo donde nos vemos enfrentados a tomar decisiones en circunstancias donde no tenemos el control total de las cosas.

Esas situaciones donde existe la tentación de caer en el afán o bien, en irnos al extremo de no hacer nada y quedar desocupados. Dios no respalda al desocupado por una sencilla razón, y es porque dejó de producir en la asignación confiada por Él. Tampoco al preocupado, aquel que se preocupa antes de tiempo porque estaría desobedeciendo a lo dicho por Jesús “no se afanen por el mañana” ya que no tenemos ni la capacidad ni la autorización del cielo para hacerlo.

La recomendación del apóstol Pablo es, que en lugar de estar preocupados por “algo”, presentemos esa situación delante de Dios.

El agradecerle a Dios por la situación que se está atravesando es donde entra la confianza en Él y el afán se va. El preocupado es tentado a actuar “alocadamente”, en sus propias fuerzas, creyendo que es el tiempo correcto sin el aval de Dios.

Es importante que comprendas esto; si no podemos afanarnos por NADA, es porque debemos agradecer por TODO.

Tu acción de gracias evidencia tu confianza en Dios. La fe te va a ayudar a pasar de la preocupación al agradecimiento.

 Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

La paz de Dios es la consecuencia, de haberle entregado a Dios nuestras preocupaciones en oración y acción de gracias.

Es la paz de Dios la que guarda el corazón  y los pensamientos. Recuerda que del corazón mana la vida. En otras palabras, la paz de Dios preserva tu corazón con vida.

La paz de Dios es como un “banco” donde se guardan dos cosas muy valiosas: el corazón y la mente. De ahí la importancia de no estar preocupados o desocupados porque, la preocupación expone tu corazón y pensamientos a cometer errores o a ser heridos.

Toma la sabia decisión de fortalecer tu vida de oración, confiar más en Dios y no dejar que las situaciones que se salen de tu control traigan preocupación a tu vida. ¡Sé agradecido!

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Ivan Vindas

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