Paternidad

Antes de que el Señor traiga a existencia a una persona ya planeó en su infinito amor y eternidad un propósito. Todos tenemos una razón por la cual estamos vivos, tenemos una misión que cumplir, sólo que a veces nos divorciamos de la misión y del propósito.

El Espíritu Santo quiere guiarnos para que podamos desarrollarnos, llegar a la meta y poder salir de esta tierra con el propósito cumplido.

Jesucristo cuando estaba en la cruz y entregó su vida dijo: lo que tenía que hacer lo hice, es decir “consumado es”, se fue vacío del propósito, se fue vacío de su misión.

Un hermano mayor nunca nos llevará a cumplir la misión, ni el propósito; pero un padre sí, porque la satisfacción de un padre es ver a sus hijos alcanzar la meta para la cual ellos han nacido.

En la Biblia encontramos tres hombres que fueron identificados como Padres Espirituales:

  • Abraham se le llamaba “padre Abraham”, fue padre de multitudes.
  • Elías era un profeta, y tuvo la capacidad de desarrollar a un hijo espiritual, Eliseo. No sólo desarrollarlo, sino que lo fue guiando y un día le entregó la herencia, la doble porción.
  • Mardoqueo fue un padre adoptivo, tuvo que criar a una niña huérfana que era su prima Ester. Ester era una jovencita que se quedó sin papá y sin mamá y alguien asumió la adopción de esa niña y la guío al lugar de su destino.

La Palabra del Señor nos enseña que Padre, es una fuente de sustento, de provisión, de cuidado, de guarda.

Biológicamente un “padre”: es toda persona que tenga capacidad biológica para tener un hijo. La palabra de Dios dice que un Padre es: aquel que te lleva a cumplir el propósito.

Un Padre debe llevar a un hijo a desarrollarlo, formarlo, soltarlo y darle herencia. El único que puede dar la herencia es un padre, es el único que puede detectar que un hijo ya ha crecido, que se ha desarrollado y madurado y por lo tanto que ya está en condiciones de recibir la herencia.

Un hermano mayor pasa a ser un padre cuando tiene la capacidad de reconocer que la persona tiene herencia.

El sistema del mundo, puede traer hijos, pero hay una incapacidad para criarlos.

En el libro de Éxodo 2:7-10 vemos como la hija de faraón mandó a buscar una hebrea para que criara a Moisés y encontraron a Jocabed, la propia madre de Moisés. Ella lo crió y lo influenció de tal manera que cuando creció manifestó lo que él era (Éxodo 2:11-12). Moisés fue influenciado por su madre en sus primeros años de vida, porque una madre es la que forma la mentalidad y el padre da la identidad.

Como padres debemos enviar a nuestros hijos para que se eduquen, pero no hay que delegar la crianza de los hijos en cualquiera. Tenemos que ser el factor de autoridad, nosotros tenemos que formar la mentalidad y el carácter de nuestros hijos.

*Un padre tiene la responsabilidad de formar espiritualmente a los hijos. Moisés cuando fue llevado a la corte de faraón en un momento manifestó lo que esa mujer (su verdadera madre, Jocabed) le había enseñado en sus primeros años de vida. Ella le había enseñado que tenía una estirpe diferente y que tenía un Dios que era Jehová de los Ejércitos. Moisés lo tenía en su interior y en el momento que lo necesitó lo exteriorizó.

El sistema no tiene que ser quien críe nuestros hijos, sino criarlos nosotros mismos y aun estar preparados para criar a los hijos del sistema. La iglesia cumple una función importante, porque a la iglesia viene gente que ha sido criada por el sistema.

El sistema trae: abandono, rechazo, dolor, quebranto, hijos abandonados, desamparados, sin esperanza, hombres y mujeres que no encontraron el propósito en su vida.

No tuvieron padres que los direccionaran. Se necesita de padres y de madres, porque un hermano, un tío, un abuelo a veces no tienen la suficiente fuerza, delicadeza y ternura hacia una vida para perdonarla o para darles una oportunidad.

Dios nos ha mandado a quebrar este sistema con el sistema de Dios.

Dios le dice a Abraham: el sistema donde vives Abraham es un sistema de confusión, Ur de los Caldeos estaba en Babilonia. “Tienes que salir de ahí porque yo quiero hacer de ti un padre de multitudes, quiero hacerte padre de una nación; pero si no abandonas la confusión vas a ser uno más”.

Tenemos que salir de ese sistema para entrar en el sistema de Dios. El Señor le dijo a Abraham si tu quieres ser padre de multitudes tienes que salir de ese lugar donde estás.

Abraham salió y caminó con la promesa que iba a tener hijos; pero los hijos no venían y él se iba enriqueciendo y no tenía a quien dejar herencia.

*Un padre siempre tiene herencia para darles a sus hijos: en lo espiritual, en lo psicológico, en lo emocional, en lo material, en lo familiar.

Un padre pone límites, un padre exhorta, un padre guía, porque Dios es un Dios que pone límites, los límites nos guardan, nos protegen.

En la Palabra de Dios vemos a Elí (1º Samuel 2:11-36), un sacerdote que estaba en la casa de Dios, él ya no podía discernir entre lo que era y lo que no era de Dios.  Los hijos se portaban mal delante de Dios, pero Elí hacía la vista gorda a lo que hacían sus hijos. Elí no supo poner límites a sus hijos y ellos fueron cortados en la edad joven, ninguno de ellos llegó a la edad madura. Esto nos enseña que hay que poner límites a los hijos. Cuando no se les pone límites perdemos autoridad como padres. Cuando un hijo ve que lo que habla su padre lo vive, ese padre se gana el respeto y ellos reconocen en él una autoridad que no es impositiva.

Clases de Padres:

  • Los padres explosivos-àhacen hijos inseguros
  • Los padres cambiantes-à hacen hijos como radares están siempre mirando cómo va reaccionar esta vez
  • Los padres pasivos-à le echan toda la carga a la madre de la crianza de los hijos
  • Padre al modelo de Dios-àsigue el ejemplo de su Padre celestial.

Dios es un Padre bueno, pero nos pone límites, Él nos ha dejado su palabra.

En Malaquías 4:5-6 vemos como el Señor tiene que mandar al restaurador, tiene que enviar a alguien con el espíritu de Elías, es decir un profeta que tenga la capacidad de hacer retornar el corazón de los padres a los hijos y de los rebeldes a la prudencia del Señor.

Nuestra actitud como padres cuando un hijo está en rebelión, cuando un hijo está en desobediencia es volver nuestro corazón a él. Siempre primero se tiene que volver el padre, es un principio divino el padre se vuelve al hijo. La palabra dice que, si nosotros volvemos el corazón a nuestro hijo, nuestro hijo volverá su corazón a nosotros.

*Un padre siempre abre caminos: en lo espiritual, en lo emocional, en lo físico y aún en lo financiero. “David abrió un camino para Salomón, Abraham abrió un camino para Isaac e Isaac abrió un camino para Jacob.” David abrió un camino a sus hijos peleando batallas, las ganaba, obtenía la victoria y se aseguraba que sus hijos ya no tendrían que pelear con los mismos problemas.

Cuando vencemos en la batalla del alcohol, de las drogas, de la promiscuidad, o la batalla de la miseria económica, se abre un camino y nuestros hijos ya no van a tener que luchar con ese mismo espíritu. Cuando logramos abrir un camino para nuestros hijos la próxima generación va tener una vida más pacífica que la nuestra.

David tuvo que pelear mucho, pero Salomón fue pacífico.  Abraham tuvo que salir de Ur de los Caldeos caminar por el desierto, no sabía a donde iba, tuvo que abrir un camino, pero Isaac vivió y disfrutó la herencia de su padre.

Nuestro deseo como padres debe ser que nuestros hijos puedan repartir el botín, que ellos tengan más que nosotros, que tengan un camino abierto que tengan más libertad, más posibilidades que nosotros.

Un padre hace una plataforma para que sus hijos crezcan y se desarrollen aun más que ellos mismos, no permitamos que nuestros hijos pasen por lo mismo que nosotros hemos pasado.

Como padres espirituales, como pastores, es cierto que ha habido batallas y luchas, pero nosotros no queremos que nuestros hijos espirituales, los que van a tomar la herencia tengan que pasar por las mismas cosas, sino que ellos puedan correr más rápido.

*Un padre es un cuidador: un padre cuida la vida y el propósito de sus hijos. Un padre siempre tiene abundancia en muchas áreas no solamente dinero, abundancia de unción de sabiduría y de estrategia

*Un padre espiritual siempre nos recuerda el propósito para el cual nacimos: El padre espiritual nos lleva a la acción para que actuemos y que el propósito no se muera. Un padre sabe el propósito que hay en un hijo.

Mardoqueo desató en Ester el potencial que tenía para ir más allá de los límites que humanamente ella tenía como Reina. En ese momento salió en ella el poder del propósito. Ester era una mujer de propósito y ella tuvo un padre espiritual (que no era su padre biológico), que le dio sentido a su propósito y le hizo alcanzar la herencia. Ester no solamente cumplió el propósito, sino que su padre Mardoqueo recibió la recompensa de saber que su hija espiritual había llegado a la meta.

Cuando adoramos al Señor en espíritu y en verdad, cuando cumplimos propósito, aun cuando ya no estemos aquí, Dios va hacer que nuestra vida, nombre y memoria sea honrado, porque Dios honra a los que le honran.

Las naciones tienen que saber que en la casa del padre hay herencia, porque somos hijos y los hijos tienen herencia.

Hay un clamor en toda la Tierra que dice: “levántense madres y padres en la casa de Dios”, porque hay muchos hijos que están perdiendo propósito, que están abortando el propósito.

Levantémonos en un clamor para que esta generación no se quede sin cumplir el propósito en sus vidas.

No deleguemos la crianza al sistema. Debemos tomarnos en serio lo que es ser padre y madre, no solamente biológico, sino espiritual. Dios nos dice ustedes son la sal de la Tierra y son la luz del mundo; por eso Dios nos llama a ser verdaderos padres para esta nueva generación.

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