Ordenando nuestro hogar II Parte

En nuestros hogares el Señor nos ha puesto como atalayas de nuestros hijos. Debemos velar continuamente y estar atentos de sus acciones. Podemos tomar como un ejemplo bíblico de esto a Dina, hija de Lea y Jacob, quien salió de su casa a visitar a las hijas de la tierra y cuando la vio Siquem se la llevó y abusó de ella.

Gen 34:1-2 LBA. Dina era parte de la herencia de Jacob pero él no tenía ordenada su casa, porque Dina salió de la protección de sus padres y se expuso al peligro y tuvo su gran consecuencia. Es necesario que nosotros conozcamos las amistades de nuestros hijos ya que de alguna manera esas amistades influyen en sus vidas.

La Palabra nos muestra que la esposa es como una vid fecunda en el interior de la casa, y los hijos como plantas de olivo alrededor de la mesa. Sal 128:3 LBLA. La vid en la Palabra se refiere a la esposa, por ello la esposa debe ser el gozo de la casa. Es muy importante que el esposo siembre amor en la esposa porque como vemos en la Escritura que el amado plantó sus vides escogidas en su viña, edificó una torre en medio de ella, y excavó en ella un lagar y esperaba que produjera uvas buenas, pero solo produjo uvas silvestres.

Is 5:1-2 LBLA. Si queremos cosechar amor, atención, cuidado eso es precisamente lo que debemos sembrar en nuestro matrimonio, no descuidemos los detalles, porque muchas veces cuando pasan los años se descuidan incluso el aspecto físico pero debemos tener el cuidado de estar siempre presentables para nuestra pareja, de esta manera para nuestro cónyuge será motivo de alegría el regresar al hogar. Cnt 2:14 LBLA nos muestra el trato que el Amado tenia para con su amada, al llamarla con palabras de dulzura.

En pasaje de Cnt 2:15 LBA hace mención de las pequeñas zorras y la importancia que tiene el que prestemos atención a esto y las cacemos para que no arruinen nuestra viña. Esto significa aquellos problemas que muchas veces no les damos mayor importancia y los dejamos pasar sin resolverlos, pero esa es una pequeña zorra que algún día crecerá y nos traerá problemas mayores. Es necesario tener una comunicación abierta con nuestro cónyuge y arreglar lo más pronto posible cualquier problema. Otro enemigo de la viña es el granizo porque destruye las vides, tal como leemos en Sal 78:47 LBLA. El granizo tipifica la frialdad. Si un marido es frío con su esposa eso mata la viña, es necesario mostrar nuestro afecto con caricias, palabras cariñosas y sembrar el amor cada día con nuestro cónyuge, pero también con nuestros hijos. Ellos necesitan sentirse amados, aceptados, valorados, y si sembramos en ellos el amor eso será lo que cosechemos.

El deseo de la Amada era ser besada con los besos de su amado, Cant 1:2 LBLA. Es posible que en nuestra casa paterna no tuviéramos muestras de cariño y nuestro padre fue frío, pero en nosotros se debe romper ese patrón. Cuidemos con amor la viña que Dios nos ha entregado para que agrademos a nuestro Señor y nuestra familia permanezca unida.

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Juan Castillo

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Apóstol Iglesia Roca de Ayuda
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