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La oración la pesadilla del infierno

La oración la pesadilla del infierno

Hasta aquí en la medida de lo posible escribo para El Camino mensajes duales que beneficien a ambos públicos. Pero hoy considero imperativo escribir en esta edición acerca de la oración, por ser no solo una de las primeras obras del cristiano, sino una las mayores armas contra el enemigo. Es por esta razón que si el diablo puede, el tratará de distraerte del todo en tu vida de oración. Y esto es porque cuando no vivimos una vida obediente de oración, nuestro nivel de consagración disminuye de tal manera que poco a poco gradualmente, el viejo hombre se comenzará a levantar. Nos volvemos tolerantes con el pecado y la influencia del mundo comienza a hacer presa de nosotros los creyentes, de tal manera que derribara nuestros niveles de rectitud.

Una vida de oración es una vida de dependencia de la sabiduría divina, el poder de Dios y de la ayuda sobrenatural para poder vivir vidas santas y no simplemente religiosas.

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”. Efesios 4:14-15 (RVR1960)

Un creyente que no ora no tiene puertas; lo que tiene es compuertas abiertas para que el enemigo venga como río sobre él y lo arrase. El enemigo, como león rugiente, busca devorarnos cada día y es por eso que el Señor dice, “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8

Para avanzar en nuestro caminar cristiano, necesitamos caminar en fe, y para hacerlo debemos crecer en ella.

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17

Hay niveles de fe en los que crecemos y caminamos, teniendo como base una vida de oración. Amado lector, usted puede ir tan alto como crea que Dios puede llevarlo. Una vida de oración es una vida de humildad y dependencia de Dios. La oración se abre paso a través de la barrera de las limitaciones del enemigo. La oración te lleva a otro nivel y produce una gloriosa expectativa de la intervención divina. Tú fe es levantada y no suelta nada hasta que obtiene la respuesta.

“Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder”. 1 Corintios 2:4

La oración hace que prediquemos y veamos suceder lo que hablamos: la salvación, los milagros, la liberación, etc. Estas son cosas que suceden cuando compartimos el evangelio.

No podemos darnos por vencidos. No podemos dar marcha atrás, pues es la oración de fe la que abre los cielos; la que rompe las barreras de la contención. Justo del otro lado está la bendición; justo del otro lado Dios tiene la respuesta. La persistencia rompe las barreras. La iglesia tiene que cambiar. Dios no nos llamó para ser una audiencia, sino para ser un ejército. Dios es un Dios de máxima capacidad sin importar aquello por lo cual usted le esté creyendo.  A Dios créale al máximo y ensanche su capacidad.

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” Efesios 3:20-21

Él desea hacer algo mucho más grande de lo que nosotros mismos alcanzamos a comprender. Ore y crea, pues nada hay imposible para Dios. El Señor nos llama a sobrepasar lo que nosotros creemos de nosotros mismos, para que podamos caminar al destino que Él tiene para nosotros.

Este es el tiempo de zarandear las puertas del infierno hasta arrancar sus bisagras.

No hemos sido llamados para dar vueltas toda la noche en la cama en las garras de la preocupación, llenos de temor y ansiedad. Necesitamos hacer que el campamento enemigo tenga pesadillas. Dios nos equipa para ser una de las más grandes amenazas para el enemigo.

Es un corazón quebrantado que Dios usa; no nuestras propias fuerzas.  No es nuestro don sino nuestra rendición, no es nuestra independencia sino nuestra dependencia de Él lo que prevalece.

Lo que el diablo desea que usted y yo hagamos es que simplemente nos recostamos y le permitamos arrasar con nosotros. Por eso como siempre he dicho, un cristiano que no ora se vende sin precio; se entrega gratis.

“Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.” Isaías 51:23

El pueblo de Dios ha sido humillado demasiado tiempo por el enemigo. Él ha atropellado bastante a la iglesia. Ha arrollado al pueblo demasiado tiempo. Resiste en oración.  No te humilles ante él; usted puede traer a Dios a sus circunstancias.

Pablo y Silas fueron arrestados y se desató un avivamiento. Ellos fueron golpeados y azotados, echados en prisión. No fue una noche normal de descanso y sueño reparador, porque si ellos no dormían el diablo tampoco. A media noche ellos comenzaron a orar y adorar a Dios. Pablo y Silas hicieron un dueto y la vieja prisión comenzó a temblar. Usted también puede traer a Dios a sus circunstancias si oramos con persistencia.

Hay milagros que ya han salido del trono de Dios, en respuesta a nuestra oración, pero que no los hemos recibido porque no hemos sido persistentes. Eso sucede porque a menudo si no vemos la respuesta inmediata, desistimos, y estos quedaron flotando en el  aire en el plano espiritual en algún lugar, porque no somos fieles para orar hasta que vengan.

Pero la fe dice: oraré, llamaré a la puerta y pediré hasta que mi milagro acontezca.

“Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

  1. Mateo 7:8

Amados la única manera de aprender a orar es orando y abriendo la boca y diciéndole a Dios lo que está dentro de nuestro corazón. Y recuerde, las oraciones más poderosas son las que le decimos a Dios lo que Él ya nos dijo a través de su palabra. Ore la palabra, encuentre las promesas de Dios y dígase las a Él en oración.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Romanos 10:17

Orar la palabra edifica nuestra fe y le da fuerza a nuestra oración. La fe le da a nuestra oración el poder para producir cambios en nuestra vida. Por la palabra entremos en la dimensión de la fe y oremos sin cesar hasta que te conviertas en una pesadilla del infierno.

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Rosalba Hernández

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