La limpieza del Templo

Mateo 21: 12-17

La escritura nos enseña que Jesús limpió el templo dos veces.  Al inicio de su ministerio y al final de este.  Lo observamos en Juan 2 y en Mateo 21. Ahora si lo limpia dos veces fue porque lo ensuciaron, antes y después que Él lo limpiara.  Algo que creo, como muchas malas interpretaciones  de la palabra de Dios,  es que se diga hoy, que este o aquel local donde nos reunimos los salvos  la iglesia.

A veces visito ciertas congregaciones donde  el Pastor no deja comer dentro del edificio,  alegando este, que no se debe comer en la casa de Dios. Nada tan absurdo y toma de ejemplo el pasaje con él cual iniciamos esta columna.

Volviendo a la limpieza del templo hay 3 cosas que podemos ver: Jesús ya había predicado,  en la playa, en las calles,  en los mercados, etc pero ahora va a su casa (porque antes si Él conocía a la sinagoga como casa de Dios) y la encuentra convertida en un mercado y se enoja y dice: «vosotros la habéis hecho cueva de ladrones».

Es interesante saber que no dijo el diablo,  sino ustedes la han convertido en cueva de ladrones. Usted y yo hacemos de la casa de Dios lo que queramos. Una pocilga donde hay toda clase de mal.  Dice la escritura  que echó fuera los cambistas y abrió las puertas de las palomas, si hilamos delgado los que permitieron ese relajo en el templo, fueron los sacerdotes y escribas.

Esto quiere decir que lo bueno o lo malo que ocurra en un templo es responsabilidad de los líderes, si hay avivamiento y salvación es responsabilidad de los líderes, si hay pecado, frialdad, apatía, desengaño, es por supuesto culpa de los dirigentes, que no se ponen a hilo con la palabra, y les falta visión, entrega y ganas.

Visito congregaciones en Latinoamérica donde sus pastores empujan,  se mueven,  y están motivados desarrollando una visión,  por consiguiente esas congregaciones viven motivadas con hambre y sed de Dios , comprando, haciendo, ganando almas, edificando el reino en sanidad mover de Dios,  allí y de paso digo que fácil para un evangelista predicar en estas congregaciones.

En cambio otras están duras, trabadas, desmotivadas, sin vida,  otras con ganas, pero sus pastores fríos si se quiere hasta religioso. Qué triste teniendo todo el potencial de Dios a su favor.

PREGUNTO…  ¿EN QUE HEMOS CONVERTIDO LA IGLESIA

QUE PASTOREAMOS?

Algo curioso,  Jesús le dio con el látigo no a las palomas, tampoco a los corderos, mucho menos a las ovejas, pero si a los sacerdotes, escribas y cambistas (El que tiene ojo para leer que lea).

Para finalizar creo firmemente que en algunas congregaciones lo que hace falta es que llegue a pastorear un hombre de visión, un hombre de Dios.

En la entrega siguiente continuaré…

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Dagoberto Mendoza

Dagoberto Mendoza

Evangelista Internacional y Obispo del Centro de Adoración San Ramón
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