18 septiembre, 2019 7:28 am

La importancia de hablar bien

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)

Nuestra mente se tiene que convertir a los pensamientos de Dios, para experimentar esa transformación hay que cambiar la manera de pensar. 

Si vemos la metamorfosis de la oruga en mariposa, el capullo sufre un proceso de soledad y aislamiento que es el que va a traer el precioso cambio. Dios está muy interesado en que nos transformemos por la Palabra y que el pensamiento de Dios renueve nuestra mente, seremos probados a través de las circunstancias de la vida.

La fortaleza mental del negativismo se sumerge en el pesimismo, pero el Señor quiere que nos abramos a la esperanza.

 “Metanoia”, es la palabra griega para el arrepentimiento, significa “renovación de la mente”. La antigua forma de pensar es pecaminosa y hay que renovarla, cambiar los antiguos pensamientos por los pensamientos de Dios, tenemos que sacar la raíz de los pensamientos erráticos porque en el arrepentimiento viene la transformación a nuestra vida.

Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es el” (Proverbios 23:7). Lo que pensamos da a luz lo que hay en nuestro corazón. Dios nos ha dado el dominio propio y por él podemos controlar lo que pensamos y las emociones que se originan en el interior por el pensamiento. La única forma de ser transformados es rendir la voluntad al Señor. Lo que pensamos y sentimos es lo que vamos a reproducir.

Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes. Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos…Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo. Habéis estado bastante tiempo en este monte” Deuteronomio 1: 3,6 Los israelitas tenían pensamientos obsesivos, le daban demasiadas vueltas a un pensamiento. Debemos pensar como Dios piensa, incorporando cada día la Palabra de Dios a nuestra vida. Renunciar a los pensamientos obsesivos, no darle demasiadas vueltas a un pensamiento (40 años estuvieron los israelitas sin salir del circulo vicioso de sus propios pensamientos hasta que cayeron postrados en el desierto) v. 6 “Habéis estado bastante tiempo en este monte”. Hay pensamientos repetitivos que nos hacen dar vueltas y vueltas sobre un mismo asunto y que tenemos que erradicar. Debemos renunciar a ser una persona obsesiva, tenemos que sacar de nuestra mente todo pensamiento que no nos lleva a ningún lado, las voces negativas que nos hacen dudar, y poner dentro de nuestra mente su Palabra que es verdadera comida. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” Filipenses 4:8.

Este versículo nos confirma que podemos controlar nuestros pensamientos, hay que hacer una reprogramación de la mente en Cristo, porque las fortalezas mentales van en contra de la Palabra de Dios. Pablo estando preso y sufriendo en Filipo, escribe su carta a los filipenses y ésta se convierte en la epístola del gozo, porque él entiende que la principal cárcel es la de la mente y la Palabra de Dios no está presa y es evidente que la mayor libertad es la libertad mental, la verdad nos hace libres, las mentiras nos apresan. Pablo esperaba el juicio de Nerón, pero él nos enseña a pesar de ello a pensar bien. El bien que pensamos es lo que viene a nuestra vida, en todo debemos buscar la Palabra de Dios.

Y yo dije: ¡Ah!, ¡ah Señor Jehová! He aquí, no se hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová, no digas soy un niño, porque a todo lo que envíe iras tú y dirás todo lo que te mande” Jeremías 1:6-7. Hay que dejar de mirar la condición natural y depender de ella, Dios habla a nuestro destino profético, no a nuestra condición natural. Tenemos que aprender a controlar y seleccionar lo que pensamos, porque lo que pensamos es lo que hablamos.

La muerte y la vida están en poder de la lengua y el que la ama comerá de sus frutos” Proverbios 18:21. Hay un poder espiritual en las palabras y afecta a nuestra vida, para bien o para mal, por eso es tan importante lo que hablamos,

Debemos crear a nuestro alrededor una atmósfera de vida. Tenemos que aprender a usar nuestra mente correctamente, para que nuestras palabras sean correctas “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia (transmitir la gracia de Dios con lo que hablamos) a los oyentes” Efesios 4:29.

Las palabras corrompidas tienen el poder de corromper, de corroer, trabajan en las emociones y sentimientos y degradan la voluntad. Tenemos una responsabilidad personal de hablar bien. “La lengua apacible es árbol de vida, mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” Proverbios 15:4 La perversidad de la lengua es lo que quebranta el espíritu, nunca debemos usar la boca para herir o quebrantar. Los elogios primero, las emociones después, los elogios en público, las emociones en privado. Tenemos que aprender a maximizar lo bueno y minimizar lo malo. “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” Romanos 12:21. Debemos vencer resaltando lo bueno y obviando lo malo. “Y bienaventurada la que creyó, porque le será hecho lo que le fue dicho de parte del Señor, entonces María dijo engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador“. Lucas 1:45-47. Debemos restarle importancia a lo malo, enfocarnos en El y magnificar su nombre en nuestra vida.

¿Cómo conquistar la fortaleza del negativismo?                                                     El negativismo es una fortaleza personal, ideológica, territorial. Las fortalezas son pensamientos acumulados de odio, violencia, terror, que hacen que la persona piense de continuo en la maldad y la viva como una realidad para su vida y por tanto ni respetan a los demás ni a su propia vida, la ideología terrorista invadió su mente y le lleva a actuar como si fuera la verdad. “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 2ª Corintios 10:4-5.

En Dios tenemos poder para derribar esos argumentos que son mentiras y que van en contra de los pensamientos de Cristo. Una fortaleza es una mentalidad impregnada de desesperanza, es un lugar donde Satanás construye contra los planes de Dios en nuestra vida, esos malos pensamientos se empotran en nuestra mente y son muy difícil humanamente de desarraigarlo, formas erróneas de pensar, sentir y actuar que no nos permiten aceptar los principios de Dios, una pared que estorba y forma una manera de ver las cosas, que es como una muralla que hay que golpear y golpear, hasta que se caiga, se limpie y se establezca lo nuevo. El escombro de los pensamientos negativos hay que retirarlo. La fortaleza del negativismo forma surcos y canales y obra en función de canalizar nuestro actuar para que todo lo que hagamos lo hagamos a través del no. En Lucas 10:38-42, vemos 3 actitudes “no puedo, no tengo, no quiero” la negatividad trae turbación sin descanso. Vemos en Juan 4 a la samaritana cinco veces decir no.

En 2ª Samuel 5:6-10, vemos a David tomando la fortaleza de Sión la cual habitaban los jebuseos, los cuales hablaron a David diciendo: “Tú no entraras acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar aquí) Pero David tomó la fortaleza de Sión, la cual es la ciudad de David”. Necesitamos asaltar las fortalezas del negativismo, estilos de pensamientos que impone la negatividad. “Tu no entraras acá, hasta los ciegos y los cojos lo saben”. Cada vez que vamos a conquistar vienen pensamientos de menosprecio que pretenden pisotearnos. La negatividad se pega a los demás. Los 10 espías negativos, fueron asaltados por este tipo de pensamientos (Números 13:28-33), y así, cada vez que vamos a conquistar, la negatividad quiere entrar, pero David la conquistó (2º Samuel 5:7). Solo Josué y Caleb vieron con expectativas la tierra prometida (Números 13:30), no debemos describir nunca el problema, ni magnificarlo, mucho menos hacer más grande el problema que Dios, siempre debemos buscar la posible solución.

Para cambiar nuestra forma de hablar y sacar todo negativismo, debe haber una transformación en nuestra mente. Renunciar a nuestra forma de pensar y hablar incorrecto. Llenar nuestra mente de la palabra de Dios, para pensar como Dios piensa y hablar lo que Dios está hablando. Ante toda circunstancia no debo mirar con los ojos naturales y declarar lo que el enemigo declara, debo mirar con ojos de fe y declarar la Palabra de Dios.

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Silvia de Muratore

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Apóstol Iglesia Nueva Generación
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