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La cárcel, taller de Dios

La cárcel, taller de Dios

En Mateo 25:31-46 el Señor nos relata el juicio de las naciones: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos”… “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer…; en la cárcel y vinisteis a mí”.  Entonces los justos le preguntan: ¿Cuándo hicimos todas esas cosas? “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

La pérdida de libertad es una de las pruebas más difíciles para cualquier ser humano y caer en la cárcel es lo más despreciable, tanto que la palabra dice en Éxodo 12:29  “Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel…”.  Esto nos muestra el nivel más alto y el nivel más bajo de la sociedad en esa época, sin embargo no hay mayor cambio en la actualidad, por lo menos del nivel más bajo.

El Señor nos insta a visitarlos, a ir a ellos, les llama “mis hermanos más pequeños” y asegura que si lo hacemos es como si se lo hiciéramos a él. ¿Cuánto necesitamos sensibilizarnos? ¿Cuánto nos falta parecernos a Jesús? Cuánta conciencia social debemos desarrollar. Lo más importante es saber que Jesús no vino a llamar a los justos sino a los pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:32), además el Hijo del Hombre apareció para deshacer las obras del diablo (1° Juan 3:8).

Algunos siervos del Señor estuvieron en la cárcel; Génesis 39:20-21 nos relata: “Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.  Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel”.  Es necesario llevar el evangelio a los que están privados de libertad para que conozcan el sacrificio que Jesús hizo por cada uno de ellos, que puedan conocer la escritura de Colosenses 2:13 que dice “Y a vosotros, estando muertos en pecados…, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

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Ana Cecilia Monge

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Máster en Educación
Ana Cecilia Monge

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