Integridad

Salmo 101:2 “En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa”.

Hay épocas del año, donde se transforman muchas cosas y justo en estos meses festivos, abundan reuniones, cenas y con ello  conversaciones en familia que en nada edifican y si no ponemos cuidado podemos caer en la trampa de morder el anzuelo envenenado que está dañando el núcleo familiar, pues muchas veces algunos ignoran la estrategia de satanás.

¿Cuántas familias aconsejamos todos los días con heridas bien profundas y llenas de dolor por causa del chisme? ¿Quién podría creer que un hermano es capaz de hablar mal de otro o aun de sus padres?  Debemos hacer un alto y bajo ninguna razón de preferencia permitir que en esas reuniones se hagan comentarios nocivos de nadie.

El enemigo en forma muy asolapada, se infiltra en los hogares para causar división y odio.  Si como padres tenemos que llamar la atención a un hijo o algún pariente para erradicar este virus infeccioso y mortal, oremos primero pues el que está en el espíritu, recibirá en el espíritu y el que está en la carne definitivamente no entenderá.

Le cuento: una familia hermosa, de excelentes costumbres, de padres decentes, entro en una ola de celos porque el hijo mayor se graduó y empezó a prosperar, mientras el otro con su hermano empiezan a desordenar sus vidas enredándose en pecado, el padre que se movía en rectitud, con toda autoridad les reprende y les dice, no voy a permitirles desorden en esta casa, nos están humillando y avergonzando y les exijo corregir el camino.  Y el hijo se fue donde uno de los abuelos acusando a su padre de avergonzarlo y compararlo con el hermano mayor que crecía como la espuma en su trabajo por su integridad.

Mal entendido que promueven disensión familiar y estas personas hacen comentarios que se convirtieron en el cafecito de todas las tardes, en diferentes partes de la familia, acosando diferencias  ajenas a una realidad.  ¡¡Cuidado!! Esta es una estrategia diabólica que está dañando muchos hogares, porque los celos se propagan con el chisme, pues de una palabra, escriben todo un libro de algo que nunca se dijo, en donde no se sabe ni se imaginan cual es el protagonista.  Santiago dice en el capítulo 3 que la lengua es el miembro más pequeño que es capaz de encender todo un bosque y destruir.  Alguien por ahí dice que una mentira dicha muchas veces la convierte en verdad.

En este doloroso caso, el que menos se daba cuenta de lo que pasaba era el mismo papa que experimentaba rechazo e ignoraba que era el plato servido en cada reunión donde los hermanos se habían mostrado como víctimas,  no cometas el pecado de causar división, no permitas que tu casa se convierta en guarida de satanás, no hables a espaldas de tu hermano para ganarte la aceptación de los demás.

Cuidado eso es tan pecado como el adulterio o peor porque dañas a toda la familia, hieres sin misericordia y a los ojos del Señor nada queda oculto.  El fin de la historia es que éste papá llegaba y hasta la esposa lo veía con malos ojos provocándole caer en una depresión mortal.

Aprovechemos estos días para ordenar, para pedir perdón y sanar esos errores que son como un cáncer.  Las reuniones deben ser para unir y adorar al Señor.  Dios tenga misericordia y nos permite restaurar, nunca dividir.  Sea vuestro hablar SI SI NO NO Dios bendiga la familia.  Regalo del Señor

Feliz Año 2019 que traiga sanidad.

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Cecilia de Caicedo

Cecilia de Caicedo

Pastora del Ministerio de Consejería Muralla de Fuego
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