Hijitos, vosotros soy de Dios

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. 1  Juan 4:4

En medio de un contexto de persecución y de estreches para la Iglesia del primer siglo, esta tuvo que luchar con movimientos que amenazaban con alejar a los nuevos creyentes de la verdad de la obra redentora de Cristo, como lo fue el movimiento gnóstico; el cual negaba que Cristo hubiere venido en sangre y carne, y ante el cual Juan los presenta como una manifestación del anticristo.

Es medio de este ambiente hostil para la iglesia que el escritor de la primera epístola de Juan nos plantea tres verdades que podían sostener la iglesia ante esos embates del enemigo, verdades que hoy, de la misma manera, pueden sostener a la Iglesia del tiempo presente, ante tantos ataques que el enemigo envía contra ella.

La primera verdad es “vosotros soy de Dios”. Nosotros nos somos menos que eso, hijos e hijas de Dios, por lo tanto estamos a su cuidado y atención. Tenemos que desarrollar la conciencia de pertenencia a Dios, y por lo tanto, El velará por aquellos que son de su propiedad. No vivimos al azar de la vida o de los eventos fortuitos, estamos en el hueco de su mano, como dice Isaías, y somos su viña, ovejas de su prado, sellados con el Espíritu Santo. La iglesia está al cuidado de Dios.

Esta primera verdad no da como consecuencia la segunda somos los que ya hemos vencido, con razón el Apóstol Pablo decía que en Cristo somos más que vencedores; si somos de Dios, El mismo nos capacita para vencer a los enemigos de la fe, puede ser que veamos al enemigo aún actuando, pero ya lo

hemos vencido por medio de la fe, la cual nos hace poner la mirada en Cristo Jesús y no en aquellos que se levantan contra El. La iglesia y en particular tu, somos propiedad de Dios, por lo tanto tenemos en nosotros la victoria de Cristo.

Tercero es que el que está con nosotros, el cual es nuestro dueño, es más grande y poderoso que aquel que está en el mundo, tengo de mi parte al más grande de todos. Si Dios es con nosotros quien contra nosotros.  Romanos 8.38.

En estos tiempos donde la Iglesia también vive en medio de un contexto no sólo de pecado, sino que también donde se niega a Dios, tenemos que tener la seguridad de quien es nuestro dueño, que somos vencedores en el y que Dios es más grande que todos los poderes del mundo juntos.

Son las verdades del Reino de Dios que nos pueden hacer permanecer firmes contra las mentiras que el mundo de pecado y los poderes de la tinieblas quieren enviar contra nosotros.

Jesús nos afirmó en esta verdad: y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Mateo 16.18

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William Luna

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