Encorvada Por La Culpa

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo y había allí una mujer que desde hacia dieciocho años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada y de ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad y puso las manos sobre ella y ella se enderezó luego y glorificaba a Dios. Pero  el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros, ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber. Y a esta hija de Abraham que Satanás, había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”                    Lucas 13:10-17

Ella estaba encorvada por la culpa. La culpa carga tanto que dobla, vence a las propias fuerzas y encorva la columna vertebral.

La culpa es un sentimiento que te hace sentir que lo que sientes, piensas o haces, está mal. La culpa impulsa a vivir siempre sufriendo, por eso la gente se conforma con la torcedura, la esclavitud.  Esta mujer estaba vencida por la culpa, Jesús la vio, la llamó y la hizo libre.

Dios te quiere sacar del anonimato, de tu escondite, levántate y resplandece, quiebra la timidez, la culpa, el aislamiento y toda curvatura. Dios te liberará de lo que te tiene cautivo, serás libre de ambientes de incredulidad y esclavitud donde las cosas no suceden. Deja de mirar abajo, ensancha tu visión. Dios va a sanar tu cuerpo, te va a poner en paz con tu propio cuerpo.

Tu cuerpo no es para exhibirlo, ocultarlo, sino para que lo cuides y lo ames, tu cuerpo es bueno. Jesús tocó su cabeza, lo que significa un cambio de mentalidad, no eres menos que nadie, eres hija y las promesas hechas a Abraham el padre de la fe, te corresponden a ti. Se libre de tu enfermedad, se libre de la culpa, de la condenación, del estigma con que te han señalado.

Jesús la toma de la mano.  En la época de Jesús esta mujer estaba bajo juicio y culpabilidad, así que por el estigma que la sociedad le había puesto, ella se sentía culpable, pero Jesús la vio, la llamó y la tocó, tocamos lo que amamos y aceptamos. Cuando Jesús viene a tu vida, saca la culpa de la condenación religiosa. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” Romanos 8:1

La mujer se levantó y le servía, agradecida adoró a Dios y experimentó un milagro tremendo y empezó a llevar a cabo el propósito de Dios para su vida.

Levántate, es la voz de Dios para tu vida, Jesús acalla las voces religiosas y condenatorias que se levantan alrededor y que quieren impedir el milagro.

En otra oportunidad vemos el milagro de la resurrección de la hija de Jairo Todavía estaba hablando Jesús cuando llegaron unos hombres de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle: Tu hija ha muerto. ¿Para qué sigues molestando al Maestro? Sin hacer caso de la noticia, Jesús le dijo al jefe de la sinagoga: No tengas miedo; cree nada más. No dejó que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo.  Cuando llegaron a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús notó el alboroto, y que la gente lloraba y daba grandes alaridos. Entró y les dijo: ¿Por qué tanto alboroto y llanto? La niña no está muerta, sino dormida. Entonces empezaron a burlarse de él, pero él los sacó a todos, tomó consigo al padre y a la madre de la niña y a los discípulos que estaban con él, y entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: Talita cumi (que significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!). La niña, que tenía doce años, se levantó en seguida y comenzó a andar. Ante este hecho todos se llenaron de asombro. Él dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de lo ocurrido, y les mandó que le dieran de comer a la niña.           Marcos 5: 35-43

Jesús en medio de la incredulidad religiosa que le rodeaba y a pesar de las burlas generó un ambiente para producir el milagro. Los milagros atraen a la gente, el fruto milagroso te lleva delante de la gente.

El reino de Dios es sobrenatural, no consiste en palabras sino en poder de Dios. Venga tu reino hágase tu voluntad, es demostrativo y en él se vive conforme a la voluntad de Dios, que se haga Tu voluntad aquí en la tierra, así como se hace en el cielo y su influencia es a través del Espíritu Santo, es una demostración visible y real. Jesús lo demostró liberando, haciendo milagros, sanidades y liberaciones, y donde llega el reino, el pecado, la enfermedad, la pobreza, los demonios y la muerte son derrotadas.

Y Él ha delegado esa autoridad a la Iglesia para que pudiese continuar expandiendo su justicia, su sanidad, integridad, prosperidad en cada generación. El reino es una realidad experimental hoy aplicado a cada área de nuestras vidas.

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