El Mal Hablar

¿Somos generadores de atmósferas de gozo, de alegría, de paz o somos generadores de atmósferas de discusiones, de ruina y de pobreza?

El anhelo del hombre ha sido la libertad. La libertad es la ausencia de toda opresión. El hombre fue creado para vivir en libertad. La palabra de Dios nos dice en Juan 8:32y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Jesucristo es la verdad, el camino y la vida, hay un único camino al Padre y es a través de Jesucristo. Hay una única verdad y se llama Jesucristo.

Dios nos sacó de las tinieblas la cual posee una atmósfera incorrecta. Nosotros somos personas que vivimos en atmósferas y tenemos que discernir las atmósferas en donde vivimos y en las cuales Dios quiere que vivamos, Él quiere que vivamos en atmósferas de gloria.

¿Cómo se crean las atmósferas?           

Las atmósferas se crean a través de las palabras, nuestro Padre creó la expansión o sea la atmósfera a través de la palabra. Dios delegó al hombre la autoridad para crear a través de la palabra. El anhelo del Padre es una generación de hijos e hijas que puedan homologar la palabra, que puedan hablar lo que Dios habla en los cielos aquí en la tierra, gente que esté dispuesta a profetizar (profetizar: hablar por fe no lo que uno está viendo sino lo que quiere ver en el Nombre de Jesús).

Ese cambio de vocabulario, ese cambio al hablar va a cambiar las atmósferas en las parejas, en las familias, iglesia, nación, territorio, empresa, etc.

Todas las palabras que salen de nuestra boca son importantes.  A través de las palabras ministramos las vidas, a través de la palabra ministramos fe o desánimo, edificamos o destruimos.

Debemos gobernar y con sabiduría administrar nuestras palabras. La palabra de Dios nos dice en Proverbios: 18:20 “…Del fruto de tu boca comerás…”, es por eso que hay personas amargadas, desanimadas, maldecidas, que no prosperan en la familia, ni en la economía, ni en ningún área de sus vidas. Cortan la bendición a través de sus palabras.

Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón sufrimos una metamorfosis, ya no podemos vivir en la antigua naturaleza, somos transformados en Cristo.

En la Palabra de Dios podemos ver el ejemplo de Raquel, esposa de Jacob, cuando estaba dando a luz a su segundo hijo ella sufre un problema en el parto y muere. Antes de morir en un momento de profundo dolor ella le pone el nombre Benoni. (Génesis 35). Benoni significa: angustia, dolor. Ella estaba diciendo este es mi hijo de angustia, de aflicción, de tristeza. Ella declaró un futuro de tristeza y dolor para su hijo. Por la boca siempre sale lo que hay en el corazón. Muchas veces el dolor, el problema, las dificultades nos hacen decir cosas de las cuales nos podemos arrepentir toda la vida, a menos que cancelemos esas palabras.

Nosotros nos olvidamos de las palabras que declaramos, pero ellas están gravitando en el aire esperando el momento de su cumplimiento.

Esa mujer afligida soltó por su boca palabras que había en su corazón, pero el padre del niño, un hombre que se había instruido en lo que significaba hablar la palabra, cuándo escuchó a su mujer que estaba llamando Benoni a su hijo, tomó al niño y declaró “no será Benoni será Benjamín: el hijo de la mano derecha”.

Lo que Jacob hizo fue cancelar una palabra negativa, una palabra de maldición que se había lanzado en contra de su hijo.

En momentos de angustia, de desesperación, de euforia podemos decir algo de lo cual nos podemos arrepentir.  Debemos medir nuestras palabras, con ellas creamos atmósferas de gloria, de victoria o atmósferas de ruina y pobreza. Aún hay palabras proféticas, cosas que Dios nos ha prometido que no hemos recibido por causa de esas atmósferas incorrectas.

Lo que Raquel declaró sobre su hijo tenía el poder de generar a un niño amargado y triste. En el momento de muerte declaró hijo de mi muerte, de mi aflicción, de mi tristeza; ella lo marcó con sus palabras, pero el padre le cambió el nombre, el destino. Eso es lo que el Padre Celestial quiere hacer, levantar gente profética que tenga el GPS correcto para decir que no será Benoni, sino Benjamín. Será el hijo de la mano derecha, gente de influencia de poder.

 JESUCRISTO nos cambió de posición.

El infierno tiene boca y por esa boca echa fuego, enferma, maldice, amarga, humilla, mata, destruye y castra, de tal manera que la persona pierde el potencial para desarrollarse y crecer para cumplir el propósito de Dios en su vida. Hay personas que en su boca tienen espada, cuchillo para matar, pero otros tienen medicina, miel, revelación, éstos son la boca de Dios en la tierra para llamar las cosas que no son como si fueran.

De la abundancia del corazón habla la boca, si somos la boca de Dios en la tierra somos profetas de Dios.

El problema es la lengua, por esa mala lengua el hombre cayó, el mal hablar acarrea lo malo.

No solamente hay que ser libres físicamente, sino mentalmente y hablar lo correcto, el don de la palabra se nos ha regalado, hay que crear las mejores atmósferas para ver mejores resultados.

Conforme lo que declaremos y hablemos serán nuestros resultados. La voz es el vehículo por donde sale el espíritu que está en el corazón.

Hay que desengancharse de la lengua cultural, religiosa, tradicional, de las palabras que están totalmente distorsionadas de la Palabra de Dios. Palabras que son el trasfondo de tradición y cultura que no tienen nada que ver con la cultura del Reino, con la cultura de abundancia, libertad y progreso constante y continuo de la persona.

La palabra está sujeta a una ley, la palabra se encarna, hay un principio que toda palabra se encarna por eso el verbo se hizo carne y luego se manifestó y vimos su gloria como la gloria del unigénito hijo de Dios. Lo que hablamos se encarna en nuestra vida y luego lo manifestamos. La gente negativa, pesimista tiene toda una apariencia, los rasgos, la boca, la manera de vestirse porque encarna ese negativismo, encarna todo lo que verdaderamente cree.  Lo que hablamos lo creemos. Vivimos como creemos, por eso debemos creer diferente para vivir diferente.

Cuando el enemigo dice una mentira, nosotros debemos rebatir esa mentira con la palabra, declarando escrito está, esto es “guerra espiritual”, es la guerra con las palabras.  Es lo que hizo Jesucristo en el monte de la tentación donde fue tentado, venia el diablo con mentiras y Él lo confrontó con la Palabra diciendo “escrito está: no solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Guerra espiritual es orar, interceder, declarar, decretar con la palabra todo lo que Jesucristo hizo en la cruz del calvario, notificar a principados, a potestades, huestes espirituales de maldad lo que Jesucristo ya ha hecho Efesios 3:10

La palabra de Dios nos dice en:

Efesios 4:29ninguna, palabra corrompida salga de vuestra boca”

Colosenses 4:6 “sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal”

En Génesis 3:13 -16 Dios le pregunta a Adán ¿quién te enseño?, ¿quién te ministró?

Debemos estar atentos, no prestar nuestro oído a palabras incorrectas, esto puede ocasionar que nuestra fe disminuya. No debemos permitir que ninguna palabra de maldición, de lástima o negativa nos ministre y nos lleve actuar por esa palabra.

Hay dos palabras que define la escritura para llamar palabras LOGOS y REMA (vocablos griegos). Logos es la palabra escrita y Rema es la revelación. Muchas personas tienen en su boca el logo sapo (podrido) eso es lo que está en Efesios 4:29 no hables la palabra que echa a perder todo, la palabra que lleva destrucción.

La Palabra de Dios nos habla de las cámaras secretas, éstas eran lugares que estaban más allá del santuario donde se guardaban las piedras preciosas, los vestigios de guerra como botines, pero como a veces no alcanzaban a limpiarlos todos, quedaban cosas allí. Los sacerdotes iban allí y por orden del rey limpiaban todo lo que no servía, dejando las piedras preciosas y el oro a un costado y todo lo que era vestigio de guerra, lo que significaba haber pasado por malos momentos, por distracción, todo aquello que traía amargura lo tiraban en el torrente de Cedrón. 1º Crónicas 23:28 y 2º Crónicas 29:16.

Así cuando el rey decía vamos limpiar, solo los sacerdotes podían ir, iban a la cámara secreta y lo limpiaban separando las piedras, el oro, etc., y todos los utensilios que recordaban a batallas antiguas y pasadas, dejaban solo lo precioso.

Hoy la “cámara secreta” está en nuestro espíritu. Nuestro espíritu tiene cámaras secretas en el consciente, sub consciente, el lugar que solo nosotros entramos. En ese lugar entra el Espíritu Santo, y solo un sacerdote puede limpiar eso en nuestra vida. Hay palabras que salen de nuestra boca que son producto de la amargura de la niñez vivida, del pasado vivido. A veces hay palabras que salen de las cámaras secretas de las cuales todavía no nos hemos arrepentido y tenemos que dejar que el Espíritu Santo entre para limpiar, y empezaremos a hablar palabras de bendición en el nombre de Jesús.

Somos los únicos seres creados por Dios que tienen el don de la palabra, por eso como hijos de Dios no podemos vivir en maldición, no podemos seguir hablando lo mismo que cuando éramos esclavos. Somos la sal de la tierra, con nuestra boca vamos a asolar las obras del enemigo, vamos a echar sal para que salgan palabras sazonadas, y vamos a establecer un nuevo día en nuestro hogar, en nuestra familia. Cambiaremos las atmósferas de nuestros hogares, territorios y nación.

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Silvia de Muratore

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Apóstol Iglesia Nueva Generación
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