Destruyendo la pereza

La pereza es, sin duda, uno los mayores impedimentos del potencial humano, y es un ladrón silencioso en la vida de cualquier persona. Es la culpable de muchos sueños truncados y nunca realizados. Las personas perezosas viven por estos diez mandamientos, que al ponerlos en práctica, infaliblemente producen los resultados antes mencionados.

Los Diez Mandamientos del flojo

  1. Se nace cansado y se vive para descansar.
  2. Ama a tu cama como a ti mismo.
  3. Si ves a alguien descansando ayúdalo.
  4. Descansa de día para que puedas dormir de noche.
  5. El trabajo es sagrado no lo toques.
  6. Aquello que puedas hacer mañana no lo hagas hoy
  7. Trabaja lo menos que puedas lo que tengas que hacer que lo haga otro.
  8. Calma nunca nadie se murió por descansar.
  9. Si el trabajo es salud que trabajen los enfermos.
  10. Cuando sientas deseos de trabajar siéntate y espera a que se te pase.

Como se destruye la pereza

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (S. Mateo 7:11 RVR1960)

Uno de nuestros enemigos principales y que nos impide servir con alegría al Señor es la pereza, ya que esta nos detiene. La pereza nos paraliza para realizar los sueños que Dios tiene para cada uno de nosotros.

En la película para niños de los vegetales antropomorfos, hay un pequeño grupo que canta, “nosotros no hacemos nada, nosotros no hacemos nada.”

Y probablemente, querido lector, usted pertenezca a este grupo al de los que prefieren evitar la fatiga. Le invito a que juntos demos una mirada a lo que las santas escrituras tienen que decir respecto a la pereza.

“La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.” (Proverbios 10:4)

“Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, Así es el perezoso a los que lo envían.” (Proverbios 10:4, 26)

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.” (Proverbios 13:4)

“No ames el sueño, para que no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te saciarás de pan.” (Proverbios 20:13)

“El camino del perezoso es como seto de espinos; Mas la vereda de los rectos, como una calzada.” (Proverbios 15:19)

“El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.” (Proverbios 20:4)

“El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.” (Proverbios 21:25)

Un ejemplo digno de tomar en cuenta es el de un ladrón que entró cuando la casa estaba vacía. Todo salía de maravilla y hasta había encontrado un buen botín de pronto reparó en el gran y lujoso jacuzzi. Sin pensarlo mucho decidió darse un rico baño. Después, lo sorprendió el sueño. Se quedó tan profundamente dormido que los dueños de la casa llegaron sin que él se percatara. Cuando vieron al ladrón durmiendo en su jacuzzi, llamaron a la policía.

Si no hubiera sido tan perezoso, probablemente se hubiera salido con la suya.

La Biblia nos habla de las hormigas como un ejemplo a seguir. Veamos lo que dice respecto a estos pequeños insectos. Mucho es lo que tenemos que aprender de las hormigas.

“Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.” (Proverbios 6:6-11)

“Dice el perezoso: El león está afuera; Seré muerto en la calle.” (Proverbios 22:13)

“Como la puerta gira sobre sus quicios, Así el perezoso se vuelve en su cama.” (Proverbios 26:14)

¿Cómo matamos la pereza? (haciéndolo)

Ejemplo claro de pereza muy común en la iglesia es este.

Impone las manos, para que yo tenga todo lo que usted tiene.

  1. Despierta: tienes que hacer algo para reconocer el problema.

“Un poco de sueño, cabeceando otro poco, Poniendo mano sobre mano otro poco para dormir; Así vendrá como caminante tu necesidad, Y tu pobreza como hombre armado.” (Proverbios 24:33, 34)

Reprende a “Sabanás”.

  1. Ocúpate: haz algo para crecer personalmente.

“En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos.” (1 Timoteo 4:13 NVI)

Otros consejos:

  1. Lectura: todo lector será líder y todo líder es lector.
  2. Exhortación: el espíritu de exhortación es un espíritu de servir y es un espíritu de consuelo.
  3. Enseñanza: cada uno tenemos algo que le puede enseñar a otras personas. Ocupase en enseñar a otros. La mejor manera de aprender algo es enseñando.

Participa en ayudar en algún ministerio, en los ujieres, la intersección, sirviendo en algo. Todos tenemos algo que ofrecer. No esperes ser perfecto antes de empezar. Sólo la práctica te puede perfeccionar. No le tengas miedo a los errores; estos pueden ser la mejor escuela. Estos nos enseñan que la derrota más grande es cuando se deja de intentar hacer algo.

Levántate para derrotar la pereza y sal del letargo silencioso, del adormecimiento destructor de  sueños, llamados y propósitos más grandes. Alimenta tus sueños con la fe y pon manos a la obra, destruyendo la pereza.

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Rosalba Hernández

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