4 julio, 2020 7:45 pm

Cumplimiento

Mateo 24-21:22  «Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo, hasta ahora, ni la habrá.  Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie seria salvo, mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Cuando era muy niña, allá por los años 60 decían los abuelos que el mundo ya se acabaría y aunque nunca había visto una Biblia, sí me enseñaban que había un Dios.  Y mi instinto me decía que había que hacer el bien, para que no fuese castigada, pues en aquella ignorancia de nuestros padres nos enseñaban que Dios solo castigaba.  No disfrutábamos de un radio, mucho menos de un televisor, pero si nos decían que todo era malo. 

Recuerdo caminar por los cafetales; donde trabajábamos; envuelta en una nube de pánico, pues Dios solo azotaba, nos había permitido nacer para juzgarnos de nada y castigarnos.  La inocencia era muy grande pero a la vez nunca me decían que Dios como Padre nos amaba y perdonaba. 

Siempre me turbaba el creer que Dios era Dios de juicio y no de misericordia y que hasta mirar al cielo era pecado. Pasaron los años y descubrí que Dios existía, y que amaba al pecador y nos invitaba a darle el corazón. 

Conforme pasaron los años todo fue cambiando, me di cuenta que la gente no era tan buena como decían mis padres, ni Dios era tan cruel como lo hacían ver.  El mundo fue cambiando, cuando era niña no se conocía de homosexualismo y mucho menos prostitución, descubrí que habían abusadores, borrachos y Dios perdonaba; y con todo cambiando el mundo no se acababa. 

Cuando conozco a Jesús deje de preocuparme si el mundo se acababa o no, lo único que entendía era que la sociedad había cambiado demasiado, pero el mundo no se terminaba. 

Se prolifero el pecado, los hijos se levantaron contra los padres y Dios misericordioso seguía perdonando.  Hoy tengo que reconocer que La Palabra se cumple, pero aún no ha llegado el fin.  La crisis mundial solo me lleva a pensar que Dios es Misericordioso, abunda el pecado pero también la Gracia. El rico y el pobre son iguales, los que han amontonado riquezas y obtenido fama son iguales, el profesional y el campesino; todos son iguales, el que tiene mucho dinero no sabe para que le servirá. 

De niña me aterraba el fin porque me enseñaron un Dios Juez que castigaba de nada, pero hoy como adulta me llena de paz el corazón porque sé que el tiempo se está cumpliendo y que en verdad La Palabra es Verdad, toda rodilla se doblara y toda lengua confesará que Jesús es El Señor. 

Hoy si podemos decir Jesús Viene y nuestros ojos están abiertos esperando su llegada.  No hay Judío ni Griego, volvemos a nuestras casas a buscar las Escrituras, la Oración y el convivio familiar, el Pastor sencillo está igual que el Pastor de Mega Iglesia, Jesús rompiendo los protocolos y mostrándonos que Él y sólo Él cumple lo que ha dicho. El Dios que habló a Noé es el mismo hoy,  El Dios que abrió el mar Rojo es el mismo de hoy, El que levantó a Lázaro es el mismo hoy.

Con la tecnología con los millones, con los títulos ¿Quién podrá cambiar La Palabra?.  Hoy sí podemos decir con seguridad el fin viene.  Jesús Viene pronto, preparémonos pues no sabemos el día ni la hora, pero…

EL FIN VIENE.

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Cecilia de Caicedo

Cecilia de Caicedo

Pastora del Ministerio de Consejería Muralla de Fuego
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