Cuidado con las palabras

Prov. 18-20:21  Del fruto de la boca del hombre se llenara el vientre, se saciara del producto de sus labios.  La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que lo ama comerá de sus frutos.

Hay momentos donde tenemos que reflexionar mucho y antes de pronunciar palabras, hacer un alto en el camino, medir las consecuencias que esto puede arrastrar.  En una sala de un juzgado, una sola palabra cambia todo un proceso judicial, puede hallarse un culpable, siendo inocente y puede darse una exoneración a alguien sin merecerlo, porque una sola letra puede cambiar todo un discurso.  Con más razón, una palabra salida de la boca sin conexión al corazón, puede hacer destrozos irreparables.

Esto se da con frecuencia, en familias y en la misma iglesia, donde no se indaga para corregir, sino que se actúa a la carrera, sin medir los daños que puede provocar.  Con mucha razón la Escritura nos exhorta a ahorrarnos las palabras, y nos dice: de la falta de entendimiento por no actuar con prudencia y Prov. (16:28) dice que el hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a sus mejores amigos.  Al menos en las oficinas de consejería; tratamos como mínimo un caso diario, donde lo que opero para destrucción de toda la familia, o una excelente relación que fue; una palabra salida sin dirección.

Mateo 12:34, dice; Porque de la abundancia del corazón habla la boca y el verso 37 dice; Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.  Una labor bien grande hay que hacer, para cuidar que no se esté lesionando al pueblo por falta de entendimiento o por negligencia y sin temor a equivocarme digo que; en los altares debemos disponernos, para predicar no solo para salvación, sino para liberación.

Creemos que la cautividad tiene que ver con vicios y otros pecados, pero olvidamos que es uno de los demonios más destructores que están dentro de la familia y de la iglesia, y no les vemos tan en serio. Son los demonios de división, causados por palabras más dichas a jóvenes y matrimonios que hoy no quieren saber nada de la familia y menos de la iglesia, hago paréntesis aquí para dictar algo muy típico en las congregaciones o grupos «es que son unos inmaduros”, no son inmaduros, son humanos que una palabra los lesiono, pero hacemos frases repetitivas para justificar las palabras mal dirigidas.  Santiago exhorta fuertemente, aún más que los Proverbios y seguimos tratando de poner ungüento en una herida que está abierta por nuestra imprudencia o falta de dirección.

Hay familias atrapadas en jaulas de odio y amargura, arrastrando cadenas muy pesadas a causa de palabras, jóvenes, adultos y niños en situaciones difíciles a causa de algo tan fácil de dominar como son las palabras.  Una palabra te mata, una palabra te levanta de igual forma.  Jesús dijo: sea vuestro hablar “si si  o no no” y dijo también, “De toda palabra ociosa que hablen los hombres de ella dará cuenta en el día del juicio”.  Iglesia del Señor, debemos de cambiar nuestro hablar, tenemos que aprender a disciplinarnos y abordar sabiduría para que cuando nos encontremos con nuestros semejantes tomemos posición de Siervos no letrados, pues El Señor no tendrá por inocente al culpable.  Con palabras edificamos porque a eso nos llamó El Señor, a restaurar y no hay bálsamo más delicioso que una palabra de amor y misericordia.  Que Dios nos de sabiduría para hablar como El en momentos de tormenta.  JESÚS ES EL SEÑOR.

The following two tabs change content below.
Cecilia de Caicedo

Cecilia de Caicedo

Pastora del Ministerio de Consejería Muralla de Fuego
✆ 8865-5769 / 2257-3668
Cecilia de Caicedo

Últimas publicaciones de Cecilia de Caicedo (ver más)


✆ 8865-5769 / 2257-3668

RELATED POST

COMMENTS ARE OFF THIS POST