| Una visión de llevar amor a la calle |
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| escrito por Lic. Pablo Chaves | ||||||
| martes, 17 de junio de 2008 | ||||||
![]() Todos los diciembres el equipo de Amor en la Calle realizó una fiesta de Navidad para los niños que viven dentro de la zona roja en San José. Desde 1992 la Lic. Sonia Brenes trabaja con niños de zonas marginales junto al precioso ministerio "Amor en la Calle". Elaboran un plan preventivo para menores de edad y sus madres en las comunidades de Sagrada Familia y Los Guido. Dos veces a la semana van a la zona roja de San José a evangelizar y a brindar asistencia médica a quienes viven en la calle. Fue mediante su experiencia profesional con infantes que viven en zonas marginales, que vio la enorme necesidad y sufrimiento que enfrentan los pequeños. Ella logró ver con sus propios ojos el sufrimiento de esta población, la cual se enfrenta prácticamente indefensa frente la pobreza, la violencia y el desmembramiento de sus hogares. “Todas las mañanas cuando iba a trabajar con los niños de zonas marginales pasaba frente al Teatro Nacional, donde dormía un grupo de chiquitos todas las noches”. Fue en ese momento que doña Sonia dentro de un bus público le preguntó a Dios, qué podía hacer ella por esos pequeños, que cada noche luchaban con cartón en mano para sobrevivir. Entonces el Señor le contestó “dales donde dormir”, “esas palabras me impactaron y ahí mismo rompí en llanto”. A partir de ahí la vida de doña Sonia cambió radicalmente. Sus prioridades se invirtieron y empezó a construir un equipo humano para darle un rostro a sus sueños de ayudar a estos niños. Conforme doña Sonia más buscaba de Dios para elaborar una visión de lo que sería Amor en la Calle, el Padre más fortalecía su convicción en lo que estaba haciendo. Pasó un año completo afianzando la estrategia y conjuntando a las personas que le ayudarían en esta ardua empresa. Entre ellos, su esposo Edwin, quien convencido de lo que su mujer le decía, recibió de parte del Señor la manera en la cual este proyecto se autofinanciaría. ![]() Los mismos muchachos del hogar refugio trabajan para remodelar y mejorar las instalaciones, en este es la cancha de fútbol. “Fue para 1993 que empezamos a ir a la calle”, recordó doña Sonia. “La gente se identificó con nosotros desde el principio”, añadió. Empezaron con un centro de ayuda en la zona roja, que posteriormente debieron cerrar por cuestiones de presupuesto. Poco tiempo después, doña Sonia tuvo que empezar a tomar decisiones importantes. Dejar su trabajo para dedicarse a tiempo completo en esta labor fue una de ellas. “Señor confírmame esta visión”, le dijo a Dios cuando determinó renunciar a su trabajo. Para ella fue difícil, ya que su salario no era un extra en su casa, sino un porcentaje importante del presupuesto familiar. “Para empezar este trabajo necesitamos tomar la decisión de vender cosas de la casa”, comentó con mucha serenidad. “Hubo momentos en que teníamos que decidir entre servir la bolsa de arroz en nuestra casa o llevarla a la calle”, aseveró con humildad y agregó “sin embargo, nunca acostamos a nuestros chiquitos con hambre”. La familia de doña Sonia debió hacer muchos ajustes, “ya mis hijos no podían estudiar en colegios privados”, ellos y su esposo tuvieron que dejar de lado muchas comodidades por amor a lo que estaban emprendiendo. Para 1994 decidieron ampliar su rango de influencia. Empezaron a visitar regularmente los centros penales juveniles, con un programa de acompañamiento para los adolescentes reclusos. En esta etapa contaron con el apoyo del Ministerio de Justicia. “El Ministerio realiza una excelente labor con los menores de edad, la gente que está ahí tiene mucha mística para lo que hace, sin embargo, la necesidad de los niños y jóvenes es mucha”, comentó. Ellos elaboran un programa detallado para bendecir íntegramente a los muchachos, tienen mucho cuidado de lo que les dicen y cómo lo dicen. Un alto porcentaje de los menores que están en la correccional prefieren estar ahí, que vivir en sus casas y la gente de Amor en la Calle lo sabe y es por eso que se han ocupado en ayudarlos al máximo. Una parte fundamental de la visión que Dios entregaría a doña Sonia sería la de los hogares refugio. Un proyecto, que ayudaría a albergar a niños abandonados, donde se les daría una restauración integral. Esto quiere decir, que les ayudarían tanto a nivel espiritual, como a nivel de desarrollo personal. ![]() El equipo de Amor en la Calle conversando con los muchachos que están reclusos en el Centro de Formación Juvenil Zurquí. Fue para 1997, que este sueño empezaría ha gestarse. De forma milagrosa Dios habló al corazón de un hermano en la fe, quien siendo sensible a la voz del Espíritu Santo decidió donar a Amor en la Calle una propiedad para desarrollar ahí este plan. Maravilla la cual alentó a doña Sonia, quien no perdió tiempo y puso manos a la obra. Tanto ha sido el empeño que han puesto en este proyecto que en la actualidad cuentan ya con dos hogares refugio, uno para 40 varones y otro que está por concluirse para 24 mujeres. El hogar para jovencitos y niños cuenta además del área habitacional con una granja avícola, un lago de tilapias y una panadería, con lo cual ellos pueden enseñar una labor a los muchachos y además solventar los gastos de mantenimiento de las instalaciones. En lo que respecta al hogar refugio para niñas y jovencitas además de la zona de dormitorio se planea desarrollar un taller vocacional con el cual se desea empezar a generar productos, que sean comercializados para atraer fondos. Juntamente con toda esta labor en la zona roja de la capital, en los centros penales juveniles y mediante los hogares refugio, Amor en la Calle trabaja con un plan preventivo en dos comunidades de la zona sur de la capital, Sagrada Familia y Los Guido. En ellas matricula en promedio más de 360 personas, entre las cuales se abarcan niños y jóvenes entre los 0 a los 17 años y sus madres. Amor en la Calle lucha en estas zonas por prevenir los fenómenos de abandono y violencia que experimentan muchos de ellos. Les lleva enseñanzas espirituales, acompañadas de un trabajo profesional psicológico para ayudarles a sortear su problemática. Para una mujer como doña Sonia todo este esfuerzo y sacrificio se paga al ver como un niño sale de la condición tan precaria en la que se encuentra, luego de ser tratado por Dios y ver manifestado el milagro del amor a través de hermanos en Cristo, que desean ayudarlos. “El Señor tiene que amar muchos a estos muchachos como para hacer realidad este sueño”, sentenció doña Sonia. El ministerio Amor en la Calle cuenta en la actualidad con un equipo de 34 personas de las cuales por lo menos el 20% está trabajando a tiempo completo en la obra. Cada uno de ellos es enseñado y adiestrado para tratar con estos niños y muchachos, que tanto necesitan del amor de Dios. Si usted desea comunicarse con el ministerio Amor en la Calle puede hacerlo al Tel: 2562009 o al apartado 12182-1000 SJ, CR.
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