| Héroes vrs antihéroes |
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| escrito por Lic. Pablo Chaves | ||||||
| miércoles, 11 de junio de 2008 | ||||||
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Esta premisa se ve reflejada, por ejemplo, con las modas, la arquitectura, los avances tecnológicos, el arte y hasta la misma cultura, no existe nada en nuestro entorno que no se encuentre en permanente cambio, ni siquiera nosotros mismos. Muchos le llaman a estos cambios: evolución, otros por el contrario lo miran como involución de la raza humana, cada quien tendrá sus razones, y sean ciertas o no lo que es inapelable es el factor cambiante que nos domina.
Uno de esos fenómenos de cambio, que se ha venido masificando en los últimos años dentro de la cultura, principalmente occidental, es el traspaso de los héroes “tradicionales” por los “antihéroes”, esto tal vez, bajo el deseo de revelarse contra lo establecido o por el simple interés de fomentar el desprecio por los valores convencionales. Demostraciones de lo anterior sobran… Ahora por el contrario, han aparecido figuras caricaturescas que contrarrestan todos los conceptos “tradicionalmente” positivos, y a vista y paciencia de padres se han instalado en los hogares para quedarse. Pioneros en esto fueron los Simpsons, famosa familia estadounidense que ataca valores familiares, educativos y hasta religiosos a través de una constante satirización. Después de ellos, se ha venido una ola de caricaturas, que jóvenes y niños han empezado a asimilar como normales, sin ser para nada provechosas, vivo ejemplo es la serie South Park, producida por el canal MTV, que además de ser vulgar, y violenta promueve sin tapujos los antivalores. La fábula de Bob Esponja, comercializada por el canal Nickelodeon es otro caso. Éste personaje a pesar de que para muchos es adorable y encantador por su comportamiento, si se analiza en profundidad, su manera de actuar es perfectamente comparable con la de un homosexual o al menos un amanerado. Para ser testigo de más casos de este fenómeno cultural, basta con sentarse a ver por un rato estos mismos canales, Nickelodeon y MTV. Programas como Catscratch, Gatoperro, Next, La Robot Adolescente y Jackass son dignos de analizar, unos por su grotesca caricaturización y otros por su contenido. Sin embargo y a pesar de todos estos ejemplos, esta situación no se limita sólo a este campo, también se demuestra a través de las figuras deportivas, artísticas y de farándula, que ya para este siglo XXI se han convertido en los nuevos héroes de la juventud amparados en superficialidades como su físico, la fama o el dinero que poseen. Tal es el caso del ya muy conocido exastro del balompié argentino, Diego Armando Maradona. La figura del “Pelusa”, más que como ser humano o jugador de fútbol ha sido elevada a la de ídolo. Una imagen que como futbolista puede ser genial, pero que como persona es un desastre. Como profesional siempre tuvo problemas con las drogas y ahora por último sucumbió en el alcohol. Famoso por sus aventuras nocturnas y vida de “playboy” contrarresta todo lo que el concepto de ídolo o héroe dice que debería de tener. Los que lo idolatran y él mismo (porque él también se idolatra) proponen que una figura a imitar puede tener un talento fuera del promedio, como lo es patear una bola, pero que a su vez también puede ser un gran fracasado en su vida personal, como ya él mismo se a encargado de demostrar públicamente. Los medios emplean su figura para lucrar, ya sea por sus incontables traspiés emocionales o físicos, lo cierto del caso es que Maradona es la tipificación de un antihéroe, que ha logrado darle satisfacciones superficiales ha un pueblo, el cual lo adora y que a pesar de ello nunca ha logrado encontrar la realización plena. A ritmo caliente Ellos ven en figuras como Daddy Yankee, Don Omar, Tego Calderón o los Looney Tunes personas a imitar. Claro está que no les importa que las letras de sus canciones sean vulgares, denigren la figura de la mujer o que promuevan el sexo ilícito (adulterio, fornicación). A los jóvenes de hoy los deslumbra el llamado “Bling, Bling” (una tendencia a portar joyas extremadamente llamativas tanto en forma de anillos, cadenas o aún insertadas en los dientes) de estos personajes, que lo que llama es a la opulencia y a la presunción. Ven además mediante esta fama la manera de estar constantemente rodeados por mujeres seductoras, un placer que a los adolescentes cargados de hormonas seduce fácilmente. Lo anterior por mencionar los efectos de un ritmo más “criollo” (se dice que esta tendencia nació en Puerto Rico o Panamá) como el reggaetón, pero si nos trasladamos a Estados Unidos, cuna del Hip Hop, donde “estrellas” de la talla de 50 Cent o Eminem hacen los deleites de los jóvenes promoviendo la violencia pandillera y denigrando aún como en el caso de Eminem a su propia madre, nos damos cuenta así que esta tendencia está muy extendida en nuestro continente. ![]() Bob Esponja es uno personaje señalado como afeminado Punto y aparte es el género Pop, allí quines brillan (ahora con menos fulgor) son Britney Spears y Cristiana Aguilera, las cuales hasta hace poco libraban arduas batallas mediáticas y de mercadotecnia por acaparar al público preadolescente e infantil. Sí y es que a pesar de que usted no lo crea (por su forma de vestir y por sus seductoras canciones), estas cantantes tiene radicado su público meta en las niñas entre los 10 y los 15 años, donde encuentran una tierra fértil para vender tanto su música como su imagen. Ambas artistas sufrieron un cambio similar, pasaron de ser chicas inocentes y dulces a salvajes y desenfrenadas. No sólo se han limitado a sus canciones o forma de vestir, también por ejemplo, en el caso de Spears han protagonizado bochornosos espectáculos públicos de su vida privada cayendo a niveles tan bajos de popularidad como para que ahora sus admiradoras lo que tengan de ella es lástima. Hollywood eterno espejismo Una película no necesita más que colocar en sus créditos apellidos como Pitt, Cruise, Kidman, Stallone, Bullock o Roberts para asegurarse una súper taquilla. Estos actores o actrices no necesitan más que abrir la boca o colocarse en pose para que miles de “flashes” se enciendan, eso es Hollywood. Es una empresa que se ha posicionado dentro de la cultura occidental de forma inexplicable. Lastimosamente y para nuestro perjuicio estas “estrellas” en conjunto han logrado promover una cultura de libertinaje, que ampliamente ya ha sido aceptada por jóvenes y adolescentes, que han crecido viendo en estas figuras sus ídolos. Se casan y divorcian como ir al baño a hacer sus necesidades, viven sumergidos en escándalos de drogas y alcohol, varios han sido arrestados por violencia callejera o doméstica, nunca falta la “estrella” que acusan por denigrar a sus subalternos o por comportarse de forma arrogante con la prensa. En fin, los defectos son incontables, pero lo más perjudicial de esto es la atención y aceptación que le ha dado nuestra sociedad a estos actos. Muchos ven como a pesar del desastre personal y familiar en el que viven estas personas ellos continúan “deslumbrando al mundo con su talento”, siguen siendo millonarios y bellos, por tanto felices, grave error Hollywood, grave error. Propuesta de contracultura La cultura consumista y banal en la que vivimos ya no promueve la paz, la tolerancia, el amor puro o la ayuda al prójimo, ahora eres alguien por la cantidad de ceros que puedes poner en un cheque o si tienes un cuerpo escultural. Sin embargo y contra todo esto todavía sigue existiendo un héroe insuperable, que todavía nadie ni con su verbo ni su obra lo ha podido opacar. Nunca nadie lo detuvo, hizo soñar a las multitudes, realizó lo imposible, traspasó una barrera que ninguno fue capaz de destrozar. Este verdadero ídolo manifestó un amor sin condiciones, retó en la cara a sus enemigos y les ganó en su propio patio. Jamás pasó de moda, supo responder todas las preguntas, se vistió de incógnito y generó en la humanidad una revolución que aún perdura. Su legado es tan fuerte que se puede encontrar todavía en cualquier casa, en cualquier esquina, en cualquier calle, es más es capaz de manifestarse a través de un periódico… como éste. Ese guerrero, ese revolucionario, ese ídolo, ese héroe se llama Jesús y hoy al igual que todos los días nos reta a creer en una contracultura que se atreva a creer en imposibles, a desafiar lo inimaginable. Él por encima de todos los adjetivos que se le puedan poner es algo que ninguno de los mencionados podrá llegar a ser y por ello se encuentra en la cima del “top ten”, Él por sobretodo es… nuestro Salvador.
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