domingo, 05 de septiembre de 2010
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Misión costarricense se levanta en Canadá Imprimir E-Mail
escrito por Lic. Pablo Chaves   
viernes, 30 de mayo de 2008

Pablo Chacon
El pastor Pablo predica en el templo en Granby
 

Sueño llevó a una familia a plantar proyecto de restauración. Quizá, cuando oímos Canadá, las ciudades que primero se nos vienen a la mente son Toronto, Québec, Montreal, Ontario, Winnipeg o Alberta; son muy pocos los que tan siquiera se les ocurriría pensar en Grandby, y eso mismo fue lo que le sucedió al protagonista de esta historia, el pastor costarricense Juan Pablo Chacón.

En el momento en que Dios le indicó a este siervo del Señor, de manera sobrenatural, que lo enviaría a Grandby, buscó en el mapa para localizar cuál sería su rumbo y la primera ciudad que encontró no estaba en Canadá, sino en Estados Unidos.

Como ya en una etapa de su ministerio había vivido en ese país como misionero, no le extraño en lo absoluto la orden divina; sin embargo, el destino le depararía muchas sorpresas.

Grandby es una pequeña ciudad del estado de Québec la cual depende, en gran medida, de la industria metalúrgica y los astilleros. Lo que comúnmente se utiliza para comunicarse no es el inglés, sino el francés, ya que durante la época de la colonia, fueron territorio galo. Es más, según lo registra la historia, los quebecuá (como se les conoce a las personas oriundas de este lugar), en algún momento, fueron rechazados en el resto del Canadá, ya que Francia, para colonizar esa zona, lo que envío desde Europa fueron prostitutas, presidiarios y gente de mala reputación.  

Otra característica trascendental que ha marcado la vida de los quebecuá es su falta de credo religioso. Hasta hace pocos años, su relación con el clero y la iglesia católica era bastante mala, pues los sacerdotes de la región se comportaban de forma abusiva e irrespetuosa hacia los pobladores, por lo tanto, muchos de los habitantes de Grandby se tornaron recelosos a la hora de hablar de Dios.

Hacia este contexto, en una ciudad repleta de nieve (clima muy distinto al que experimentamos en Costa Rica), se dirigió el pastor Pablo por una “casualidad divina”. Invitado por una ministro amigo, llegó a la ciudad de Québec sin saber que allí existía un lugar llamado Grandby, del cual el Espíritu Santo ya le había hablado en sueños. Fue así como, de inmediato, cuando le avisó a su amigo pastor que iría a ese sitio, recibió una confirmación del cielo. De igual manera, Dios le presentó personas en su estadía en Grandby quienes le confirmaron lo que él estaba sintiendo.

Luego de esta experiencia y después de sortear innumerables obstáculos acá en Costa Rica para poder marcharse junto con su familia, el pastor Pablo logró seguir la voz del Señor.   

Son ya 6 años de trabajar allá y de ver milagros por doquier en medio de un pueblo ajeno al suyo. A pesar de lo que muchos se imaginen, según lo expresa el pastor Juan Pablo, los canadienses de esa zona son muy hospitalarios y no rechazan en lo absoluto al inmigrante.

“Hemos encontrado gente muy amable, es más, cuando iniciamos nuestra iglesia, gran parte del pueblo era de ascendencia hispana y, conforme hemos ido creciendo, los quebequenses se han ido acercando y, a pesar de que intentamos abrir dos reuniones con idiomas diferentes, ellos se rehúsan ya que, según ellos, los canadienses no tiene ese mismo fuego para alabar a Dios como lo tenemos los latinos”, explica Chacón.    

Sin embargo, no todo ha sido un lecho de rosas para el pastor Pablo y su familia. “Al inicio, el proceso de adaptación fue complicado: la cultura, el lenguaje, las comidas eran bien distintas, pero, poco a poco, nos acomodamos. Además, como toda familia misionera, hemos tenido que luchar contra el desánimo, lo que es normal estando en un país extraño, y que a veces se hace difícil de sobrellevar“, relata Chacón.

“Gran parte del conflicto que nos ha tocado solucionar a la hora de interactuar con la gente es romper con una historia de abuso por parte de la iglesia católica en la región, la cual llegó a su fin tan solo 20 años atrás”, agrega el pastor.

Una de las metas principales que don Pablo se propuso conquistar, desde su llegada a Grandby, fue abrir un lugar de restauración para todo tipo de personas, ya fueran adictos, matrimonios en proceso de divorcio, hombres y mujeres con problemas de agresión, etc. Por tal motivo, el pastor Chacón, junto a su iglesia, empezó el proyecto VISADO (nombre conformado de las palabras VIernes, SAbado, DOmingo), el cual consiste en un sistema de restauración que dura tres días, similar a lo que acá se conoce como encuentros, donde las personas son ministradas sin importar su aflicción o problema.
Tanta ha sido la demanda del programa que, tres fines de semana al mes, la iglesia se dispone a trabajar con este sistema. Otras congregaciones de ciudades vecinas le solicitan al pastor Pablo sus instalaciones para llevar a cabo este mismo tipo de labor edificante, lo cual pone en evidencia, sin duda alguna, la gran fidelidad del Señor.

El nombre oficial de la congregación es Centre de Restauration Et Réveil Pour Les Nations (Centro de Restauración y Avivamiento para las Naciones); los resultados de esta obra evangelizadora, emprendida con amor según el dictado divino, ya se han ido concretando, tanto así que se le han abierto las puertas para poder conseguir el local donde actualmente se reúnen, pues quien se los vende es una organización con una visión similar a la de ellos.

Según las cifras que maneja la organización, hasta el día de hoy, unas 200 familias han pasado por el proyecto VISADO y, aunque no hay datos exactos de cuántas han logrado superar sus problemas, se tiene la certeza de que la semilla fue depositada y que, tarde o temprano, dará sus frutos.     

Gracias a todo el éxito alcanzado, se les ha dado la oportunidad de visitar la alcaldía, tanto para orar como para reunirse con el alcalde, quien se ha mostrado muy dispuesto a colaborar con su obra en todo momento.

Dentro de las metas que se ha planteado el pastor Chacón está crear una radio y una televisión cristiana para la zona, ya que hasta hoy no existe ninguna en Grandby.

Como mensaje, dirigido a todos aquellos misioneros que están trabajando en las naciones o aquellos que tienen un fuerte llamado hacia ello, el pastor Chacón les supo decir: “Yo creo que la misión y el ánimo que podría darle a la gente que ha sido llamada es recordar las palabras de Cristo donde dice: ‘Id por todo el mundo y predicad el Evangelio’. Mi deseo es animar a la gente y hacerles ver que Dios ha llamado a conquistar las naciones, que lo hagan porque Cristo ya ha vencido todo los obstáculos que podamos imaginar; lo nuestro es solo poseer la tierra que el Padre nos ha entregado”.

Hoy es difícil encontrar familias que estén dispuestas a abandonar la comodidad de sus hogares para lanzarse a la aventura de ir a predicar a los confines de la tierra; sin embargo, el hogar de los Chacón ha sabido enfrentarse al destino que Dios les preparó y demostrar que, cuando hay un llamado, también hay un respaldo divino sobrenatural.        

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