domingo, 05 de septiembre de 2010
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De narcotraficante a pastor evangélico Imprimir E-Mail
escrito por Olman Rojas M.   
sábado, 03 de julio de 2010

ImageTestimonio

 Sobrevivió a los carteles de la droga para contar el gran milagro que hizo Dios

Carlos Alvarado Alvarado, es un vecino de San Antonio de Escazú. A sus 47 años ya cuenta historias que para hombres de su edad son como si fuera fantasía de una película de acción, o por lo menos una novela al estilo colombiano.

A muy temprana edad Carlos deseaba superarse, ser alguien importante en la vida, por lo que tomó la sana decisión de prepararse y estudiar. Sus sueños y sus metas no se iban realizando de la manera rápida y eficaz que él quería. Muy joven se vio casado, con hijos, y con muchos objetivos por delante. Sueños que por falta de dinero no llegaban a concretarse.

En un afán por surgir Carlos fue contactado por unos amigos para hacer un negocio fácil, rápido y que le generaría esa ganancia que ocupaba. Éstos amigos no eran cualquier hijo de vecino, y por el contrario era gente dura de un cartel de drogas radicado en panamá y que venía desde Colombia.

En el años 1992 Al joven Carlos le había ofrecieron ser mula para el narcotráfico, y sin valorar mucho su vida ofreció su cuerpo para hacer varios viajes con droga, la cual llevaba como destino España.

Image“Al ser una persona que no conocía de Dios valoraba muy poco mi vida, y la de mi familia, por lo que decidí casi vender mi alma al diablo por unos cuantos billetes” mencionó Carlos.

El primer viaje había sido exitoso, por lo que poco a poco fue ganando confianza entre los duros del cartel de Pereira; es así como empieza el largo recorrido de Carlos Alvarado en el mundo del narcotráfico.

“Poco a poco fui conociendo el negocio, me hice de muchos contactos en Europa, además que conocía de rutas nuevas para trasportar droga a diferentes países, lo que hizo que más y mas gente me buscara para hacer negocios” comentó Carlos.

Para el año 1994 Carlos ya había crecido en el negocio, y luego de un problema en Costa Rica, decide irse a panamá donde comienza una nueva vida con su familia, cambia su identidad y comienza su propio negocio.

Todo aquel sueño que alguna vez había tenido Carlos ya se había convertido en una obsesión por tener más dinero, por vivir la adrenalina de estar cerca del peligro y de la muerte, en poco tiempo Carlos había construido un imperio. Lo que él se resistía a pensar era que en ese imperio se construía un castillo con barajas de naipe, y muy pronto todo caería por su propio peso.

“Económicamente lo tenía todo, el respeto y  la imagen habían sido mi mayor logro, pero por otro lado había perdido la paz, el respeto de mi familia. Para mi esposa y mis hijas nunca había sido un modelo ejemplar” agregó.

Luego de una casería a muerte la policía capturó a Pantera, (apodo dado por los investigadores) en su momento uno de los más buscados por las autoridades antidrogas nacionales e internacionales. Aun preso, él creyó que tenía el mando de su vida, creyó que controlaría el negocio desde la cárcel, se reusó a pensar que lo había perdido todo.

“Fueron muchos años en los que únicamente mi mamá me iba a visitar, había perdido mi esposa e hijas, había perdido mi toda vida” dijo Carlos

8 mese después de que este hombre había caído preso, reconoció que tendría que pasar 20 años de su vida en medio de los barrotes de una celda.

En el transcurso de su vida Carlos muchas veces estuvo cerca de la muerte, incluso en la cárcel, y pese a que Dios lo seguí protegiendo él negaba volver su mirada al Señor.

“Yo había recibido muchas veces el mensaje de salvación, pero yo era muy duro, no quería creer, sentía que podía seguir valiéndome por mi mismo, en la cárcel me predicaron muchas veces pero seguía terco ante el propósito de Dios” aseguró Carlos

Una vez que había cumplido la mitad de su pena, y gracias al buen comportamiento Carlos regresó a las calles, decidido a volver al negocio, pero Dios tenía un plan diferente para él.

“En el año 2003 luego de sentirme solo y deprimido por no tener a mi familia, Dios tuvo un encuentro conmigo, yo lloraba mientras el Señor tocaba mi espíritu y una unción tomó mi ser, yo sabía que era Dios” agregó Carlos.

Carlos tuvo la osadía de retar a Dios, y le dijo que si él hacía un milagro con su vida y con su familia, él entregaba su vida de lleno al servició.

Inmediatamente Dios había comenzado la obra. Hoy 7 años después de haber aceptado al Señor, es pastor en la comunidad de Palo Campana en San Antonio de Escazú, en la que junto a su esposa Susana Jiménez Aguilar y las hijas Angie, Maria José, y Alejandra sirven como pastores adjuntos en el ministerio Casa Misionera de Restauración del pastor Marvin Sandoval. Además el pastor Carlos tiene el ministerio de evangelista en la cual visita las comunidades llevando el mensaje de salvación a través de su  impactante testimonio.

“Dios me puso a trabajar muy fuerte acá en esta comunidad, ya son 5 años de estar dedicado cien porciento al ministerio y sé que de acá impactaremos las naciones y los lugares mas recónditos de este país” concluyó al pastor Carlos.

La iglesia Casa Misionera de Restauración tiene reunión los domingos a las 8:00 am, 10:30 am y 3:00pm y para más información acerca de este grandioso ministerio puede comunicarse al 22884932 y 83446725 www.casamisioneraderestauración.org o a www.carlosalvarado.iglesiacr.com donde además puede adquirir el libro donde se detalla todo este impactante testimonio.

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