miércoles, 23 de abril de 2014
UNA ENSEÑANZA DE BARTIMEO Imprimir E-Mail
escrito por Apóstol Luciano Romero   
lunes, 19 de abril de 2010
ImagePermítame compartirle a través de este espacio algo muy valioso, que registra la Palabra de Dios en Marcos 10: 46-52, habla de un hombre ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo. Otros versículos en los distintos evangelios que se refieren a lo mismo, señalan que habian dos ciegos. Pero la actitud de Bartimeo fue lo que llamo la atención en este texto. Dice el pasaje: “oyendo que Jesús pasaba por ahí, comenzó a dar voces y a decir "¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi!". Imaginemos este cuadro: la gente pasaba, y Bartimeo escucho que era Jesús, siendo que Jesús ya iba por delante del camino y le separaba multitud de gente.

Bartimeo comienza a gritar, desesperado. No tenía a nadie que lo llevase junto a Jesús, por lo tanto rogaba que este último se diera media vuelta y detuviera su caminata para atenderlo. Al ver que esto no ocurría, gritaba con más fuerza, al punto de romperse sus cuerdas vocales para poder llamar al Salvador. Sus palabras debían pasar por sobre aquella gran multitud de gente, y poder llegar claramente a los oídos de Jesús.

 

Estos gritos desesperados comenzaron a molestar a la gente. Mucho rato llevaba este ciego gritando de manera desesperada para la multitud. Por ello le reprendían, que se callase, pero Bartimeo gritaba mucho más.

 

La gran enseñanza de este hombre llamado Bartimeo es que: aun cuando no veía nada, no veía gente, ni siquiera veía milagros, pero él dijo: perdí mi vista, pero no perdí mi voz, es aquí donde nace el grito de desesperación, yo le llamo el grito de fe, hay momentos cuando se puede gritar de enojo, pero este grito era un grito de desesperación, de fe, dijo: “ten misericordia de mí” misericordia es sentir lástima por La  necesidad de otros, ese grito de Bartimeo hizo que el corazón de Jesús se volviera a la necesidad del hombre ciego.

 

La gran enseñanza es que por causa de tu dolor, por causa de tu aflicción, por causa de tus problemas, enfermedades, necesidades, etc. Pudiste dejar de ver tu esperanza, tu milagro, tu visión, y quizás ya no logras ver nada o no tienes posibilidad de ver nada, si perdiste todo eso y hablas todavía entonces no perdiste tu voz, y con tu voz puedes clamar, puedes gritar: Dioooooos, te misericordia de mi, y ese grito que sale de tu corazón, de tu necesidad puede tocar el corazón de Dios.

 

 

Bartimeo recibió su recompensa. Si Bartimeo no hubiera tenido la fe suficiente para gritar lo suficientemente alto, y no detenerse en el intento, su vida no hubiera tenido un cambio. Su fe debía ser lo suficientemente grande para que su voz llegase a Cristo y cruzase la multitud, lo suficientemente grande como para no desistir en el intento aunque otros le decía que se callara.

 

Bartimeo nos enseña a cómo debe ser nuestra fe, capaz de cruzar multitudes que pueden ser nuestros familiares, nuestro entorno social y hasta nuestro propio pecado para poder encontrar a Jesús.

 

 

La fe en el cristiano es algo imprescindible. Esta fe va mas allá de creer que Dios existe; es creer que en el podemos depositar nuestra vida, Bartimeo nunca vio como gente paralítica caminaba o, más aún, cómo gente veía. Solo lo creía de palabras por gente que se dignaba a hablar con El, y la otra enseñanza que podemos extraer de este hombre es: uso lo que tenía, su voz, mucha gente se queda esperando su milagro porque no usa lo que tiene, esperando recibir para dar, No podemos dar lo que no tenemos y tampoco Dios nos va pedir lo que no tenemos¡!

 

 

El Pastor Luciano Romero es el Pastor principal de la Iglesia Casa de Alabanza, ubicado en Escazú, De Antiguo Toycos 600 metros al este, Tel. (506)2228-5626, Fax: (506) 2289-2347, E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla     http/www.casadealabanzacr.org

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