| El mayor defensor de la fe del siglo XX |
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| escrito por Lic. Pablo Chaves | ||||||
| domingo, 28 de febrero de 2010 | ||||||
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Lewis fue formado en los principios protestantes gracias a su madre, Florence Hamilton, quien era hija de un pastor reconocido en Gales. Lastimosamente duró poco a la par de su madre, quien falleció de cáncer cuando Lewis tenía tan solo 9 años. Obviamente esta pérdida cambió significativamente su vida, pero en especial debilitó la relación con su padre, quien cambió mucho luego del desgastante proceso de la enfermedad de su mujer.
Así fue como C.S. Lewis fue creciendo hasta llegar a sus últimos años de secundaria, donde recibió una gran influencia racionalista y atea por parte de sus profesores. Esto terminó generando en el irlandés una mezcla en su imaginación, donde se marcaba la increencia y el ocultismo. Una condición que lo distinguía en su generación.
A eso se unía la confusión generada por sus conversaciones en la universidad con curas apóstatas, quienes predicaban acerca de la antroposofía, que estaba invadiendo el mundo intelectual de la época.
La animadversión hacia Dios permaneció por muchos años en Lewis, quien paulatinamente y a raíz de de la lectura de textos escritos por G. K. Chesterton, George McDonald y Henri Bergeson, por ejemplo, fue teniendo contacto con el mundo espiritual, que desde niño había olvidado. Esos libros no hubieran sido recomendados por un ateo, puesto que manifiestan a Dios muy cerca de la realidad del ser humano y aún así atrajeron la atención del literato.
Finalmente y luego de leer muchos documentos similares, que enaltecían la figura de Dios el racionalismo de Lewis fue vencido por la razón de Dios. Se encontró con la fe que le abrió los ojos. Su inteligencia y su mente lógica, su preparación y su sensibilidad se rindieron a la evidencia de Jesucristo como Señor.
Una relación que afianzó su fe fue su amistad con J.R.R. Tolkien, quien alcanzó la fama por ser el inspirador de la saga hollybudense de “el Señor de los Anillos”.
Entre sus principales reconocimientos como profesional de la literatura estuvo el ingreso como miembro de la Royal Society of Literature y recibió el Premio Gollancz Memorial de literatura en reconocimiento a su estudio de la tradición medieval en “The Allegory of Love”. También se le otorgó dos doctorados, uno en divinidades de la Universidad de St. Andrews y otro en letras por la Universidad de Laval en Quebec, Canadá. Además fue declarado miembro honorario de las universidades de Oxford y Manchester.
A pesar de sus grandes logros académicos su mayor pasión era difundir el cristianismo y fue ahí donde se destacó como uno de los grandes defensores de la fe del siglo XX. Siempre se destacó por estar sensible ante los problemas del hombre, no perdía ocasión para dar su testimonio. Nunca desperdiciaba la oportunidad para hablar, escribir, debatir o argumentar con lógica y elementos precisos la geometría divina.
En 1956 se casó con la poetisa americana Joey Davidman, una relación que duró tan sólo 4 años por culpa de la enfermedad de ella, quien murió en el 1960 cuando tenía apenas 45 años.
Entre sus obras más célebres traducidas al español están: El problema del dolor, El gran divorcio, Cuatro amores, Mero Cristianismo, Mientras no tengamos rostro, Lo eterno sin disimulo, El diablo propone un brindis, Cartas del diablo a su sobrino, Dios en el banquillo, Las Crónicas de Narnia y la Trilogía de Ransom.
Lewis explicó y defendió la fe cristiana al hombre de hoy y lo hizo poniendo su talento y sus conocimientos al servicio de Dios. Murió a los 65 años el 22 de noviembre de 1963, que curiosamente fue el mismo día del asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy.
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C.S. Lewis autor de las Crónicas de Narnia