| “Ninguna ciencia está mejor autentificada que la Biblia.” |
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| escrito por Lic. Pablo Chaves | ||||||
| lunes, 01 de febrero de 2010 | ||||||
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· El mayor astrónomo inglés de la historia fue cristiano y descubrió la Ley de la Gravedad.
· Su trabajo se convirtió en pieza angular de la ciencia, la física y la matemática moderna.
La humanidad le debe mucho. Fue un matemático, astrónomo y físico sin igual. Su capacidad intelectual y de razonamiento le abrió a la sociedad occidental las puertas del conocimiento de muchas materias ignoradas. Su nombre fue Isaac Newton, un personaje que marcó la vida de nuestro mundo de una manera increíble, pero cuya existencia fue sacudida tremendamente por el amor del Señor. "Me basta con examinar una brizna de hierba, o un puñado de tierra, para confirmar la existencia de Dios", dijo en alguna oportunidad este célebre científico.
"No hay filosofía más sublime que la conocida con el nombre de Sagrada Escritura", predicó públicamente Newton. "Encontramos las Escrituras de Dios como la más sublime filosofía. Yo encuentro más evidencias de autenticidad en la Biblia que cualquier otra historia impía sin importar cuál sea", agregó.
La adversidad como fortaleza
A pesar de que muchos podrían mencionar entre sus mayores logros el descubrimiento de la Ley de Gravedad universal o la invención del cálculo diferencial, o quizá el establecimiento de las leyes de la mecánica clásica; su mayor proeza fue haberse sobrepuesto siempre ante la adversidad.
Desde su concepción prematura Isaac fue un superdotado. Al venir al mundo le tocó vivir como huérfano, ya que su padre falleció meses antes de su nacimiento de neumonía. Por lo tanto, su madre asumió las riendas de la familia hasta que se volvió a casar. Lo que significó para Newton tener que crecer en la casa de sus abuelos.
A los doce años fue inscrito en la escuela primaria de Grantham, donde estudió latín (el idioma de la gente instruida en Europa) y la Biblia, pero tuvo poco contacto con las matemáticas o las ciencias.
Tiempo después, sus vecinos los recordarían por sus inventos mecánicos, los cuales hacía mientras sus compañeros de clase jugaban. Isaac llego a desarrollar un molino de viento, creó un carrito, que podía impulsar haciendo girar un torno sentado sobre él. También diseñó una linterna plegable, que usaba para iluminarse de camino a la escuela en las mañanas oscuras. Cautivado por el principio de los relojes de sol, aprendió a calcular no sólo la hora sino también el día del mes, y a predecir acontecimientos como los solsticios y los equinoccios.
"El sistema más hermoso del sol, los planetas, y cometas, podía sólo proceder del consejo y dominio de un Ser inteligente y poderoso", llegó a proclamar en sus documentos posteriormente.
Ya dentro de la universidad vivió una gran soledad e incomprensión. Su amor por Dios y su entrega no le repararon muchos amigos. La mayoría de los jóvenes de su tiempo estaban entretenidos en “placeres”, que a él no le interesaban.
Fue así como en Cambridge, su universidad, Newton llenó su soledad con el estudio de los astros, la historia y la matemática. Estando a poco de graduarse su vida cambiaría radicalmente otra vez. Inglaterra fue azotada por la peste bubónica, que se llevó consigo miles de vidas. Fue entonces que su centro educativo tuvo que cerrar las puertas temporalmente y sus estudiantes regresar a sus casas especialmente en zonas rurales, como fue el caso de Isaac.
Estando en la comodidad de su casa, Newton empezó a poner a funcionar su intelecto. Creó una nueva rama de las matemáticas: el cálculo. Construyó la primera versión funcional de un nuevo instrumento astronómico: el telescopio. Dio a luz la teoría de la gravedad (la historia popular recuerda como al caer una manzana del árbol sobre el que se encontraba recostado Newton pudo crear esta teoría).
Mucho más que ciencia
Por otra parte, también descubrió que la luz blanca puede ser descompuesta en todos los colores del arcoíris al hacerla pasar por un prisma, iniciando con ello el análisis espectral, base de la astrofísica contemporánea. A pesar de todos estos maravillosos logros Newton tuvo otra parte de su vida, que se ha visto opacada por sus grandiosos alcances en la ciencia y es su intensa pasión por la Biblia.
Tras su fallecimiento, Newton dejó una gran cantidad de escritos que con el tiempo se llegaron a conocer como “Colección Portsmouth”. Entre esos documentos se encontró gran cantidad de de interpretaciones sobre textos bíblicos, especialmente los proféticos. Situación que revela la intensa pasión que tenía Newton por la Palabra de Dios.
Grandes eruditos contemporáneos han concluido luego de leer sus manuscritos que este hombre además de gran matemático fue un gran teólogo. Algunos de sus documentos confirman la creencia del científico en un Creador, a quien él se refiere como el “Pantokrator” (Todopoderoso) “que tiene autoridad sobre todas las cosas existentes, sobre la forma del mundo natural y el curso de la historia humana”.
“Debemos creer que hay sólo un Dios o monarca supremo a quien debemos temer, guardar sus leyes y darle honor y gloria. Debemos creer que él es el padre de quien provienen todas las cosas, y que ama a su pueblo como su padre. Debemos creer que él es el “Pantokrator”, Señor de todo, con poder y dominio irresistibles e ilimitados, del cual no tenemos esperanza de escapar si nos rebelamos y seguimos a otros dioses, o si transgredimos las leyes de su soberanía, y de quien podemos esperar grandes recompensas si hacemos su voluntad”, puntualiza en sus documentos. “Debemos creer que él es el Dios de los judíos, quien creó los cielos y la tierra y todo lo que en ellos existe, como lo expresan los Diez Mandamientos, de modo que podamos agradecerle por nuestra existencia y por todas las bendiciones de esta vida, y evitar el uso de su nombre en vano o adorar imágenes u otros dioses”, agregó Newton en la misma carta.
En definitiva Isaac Newton fue un verdadero gigante de la ciencia, que tuvo la suficiente revelación de que todo lo que estudiaba y su grandeza no podía provenir de una ocurrencia o aún de una fuente natural.
La vida de este hombre y sus palabras le demuestran al mundo la falsedad de la teoría que dice que la ciencia y el cristianismo son enemigos. Por el contrario, Newton demostró como una cosa corrobora la otra.
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Isaac Newton