| El Camino a los sueños |
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| escrito por Pablo Chaves y Olman Rojas | |
| jueves, 10 de abril de 2008 | |
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El Camino a los sueños Para inicios del 2006 el periodista Olman Rojas conoce en su universidad al también periodista Pablo Chaves, en ese momento los dos eran bachilleres y cursaban la licenciatura en periodismo. Ambos a pesar de llevar su carrera en el mismo centro educativo nunca habían cruzado palabra y menos interactuado en un aula. Fue en ese inicio de año que pudieron compartir lo suficiente como para afianzar una amistad de la cual surgió la gran propuesta del periódico El Camino. Olman venía para ese tiempo incubando en su corazón la idea de crear un medio de comunicación cristiano en Costa Rica, ya que a nivel nacional existían muy pocos medios escritos de este tipo, que lograran realmente capturar la atención de dicha población. Rojas ante tal iniciativa sabía que difícilmente lo lograría solo, fue por ello que pensó en su ahora amigo Pablo, quien además de ser periodista también compartía la misma pasión por Cristo. A pesar de que en un inicio Chaves se mostró escéptico tuvo la confirmación del Señor para entrar de lleno en el proyecto. De tal manera, ambos comenzaron El Camino. Primero tuvieron que tocar la puerta a empresarios, pastores, ministros y líderes costarricenses con el fin de encontrar el financiamiento necesario para hacer zarpar la nave. En algunos de ellos encontraron negativa, en otros interrogantes y en otro segmento un gran apoyo. Como todo lo nuevo, al principio fue difícil para los dos, puesto que necesitaron aprender a “vender su sueño”. Ya entrado el 2006, para el mes de abril Pablo y Olman visitaron a un empresario muy importante en Costa Rica, quien los atendió en su propia oficina. Después de algunos minutos de escucharles, les lanzó la gran pregunta: “¿Qué necesitan ustedes de mi?”. En un principio los dos jóvenes lo que pretendían con la reunión era obtener el apoyo económico de aquel hombre mediante la colocación de la publicidad de su empresa, sin embargo, jamás se imaginaron lo que allí les esperaba. Luego de haber consultado por el costo de la publicidad, aquel empresario les preguntó también por el valor total de la primera edición. Al hacer números rápidos en su mente Rojas y Chaves le dieron la cifra al varón, quien les sorprendió con la respuesta. “Nosotros les vamos a ofrendar el costo total de ese primer lanzamiento”. La alegría inundó los corazones de aquellos jóvenes, que no podían creer lo que ese hombre les decía, perplejos no supieron más que agradecer enormemente al empresario y salir a cumplir su sueño de inmediato. Sin saberlo, en ese momento, habían presenciando el primer milagro de el Periódico El Camino. Posterior a ello tuvieron que sortear muchos otros obstáculos, que con la ayuda del Eterno ahora son solo cosa del pasado. La primera edición se publicó en mayo del 2006. Con una calidad muy inferior a la que hoy tiene El Camino y solo se imprimieron 3 mil ejemplares. Hoy se distribuyen 10 mil copias en todo el territorio costarricense y aún fuera de él, mientras que para ese primer mes tan solo fueron unas cuantas iglesias del área metropolitana las que supieron de la existencia de El Camino. Cada mes que pasa este fenómeno mediático va tomando mayor fuerza en el país. Ministerios de bienestar social solicitan mensualmente cada vez más ejemplares. Iglesias de los rincones más alejados piden semana a semana que se les asistan con mayor número de ejemplares, en fin pareciera que nada podrá detener el crecimiento explosivo de El Camino. Y es que gran parte de esa enorme bendición y reconocimiento nacional se debe a una decisión tomada por los directores cerca de un año atrás. Ellos guiados por el Espíritu Santo fueron motivados a realizar una movida muy arriesgada desde el punto de vista económico y empresarial. Desde los inicios de El Camino el pacto al que se había llegado con los distribuidores (quienes en su mayoría son iglesias y centros de restauración de todo tipo) era que el 25% de la ganancia por la venta de los periódicos quedarían en manos del vendedor (iglesias y centros de restauración) y el restante 75% sería para la administración del periódico. La decisión consistía en que El Camino dejara de percibir ganancias por la venta de los ejemplares para ofrendar el 100% de la venta a las entidades distribuidoras, ya sea que fueran ministerios sociales, iglesias o centros de restauración. Y así fue… Luego de esa iniciativa, cualquier administrador hubiera pensado que El Camino tendría que reducir los costos de operación por la merma en los ingresos, sin embargo, fue todo lo contrario. No pasaron dos meses para que El Camino tuviera que aumentar sus páginas, de 24 a 32, debido a la enorme demanda en término publicitarios. Así mismo se les avecinó la gran demanda de ejemplares por parte de todos los distribuidores, quienes cuando se enteraron de la decisión se motivaron aún más para vender el periódico. La satisfacción por el crecimiento no solo es para los directores, a nivel económico, también está en la posibilidad de bendecir a cientos de personas con su trabajo, que sin duda es de enorme calidad. Es para todo el Grupo El Camino, una enorme bendición que usted esté leyendo estas líneas, donde se manifiesta el verdadero poder que Dios tiene para hacer los sueños realidad. Le invitamos a que sea o continúe siendo parte de esta gran familia, que siempre tendrá los brazos abiertos para usted. Venga y sueñe con nosotros... |

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