READING

Hora de despertar por la niñez costarricense

Hora de despertar por la niñez costarricense

Costa Rica se encuentra enfrentando un panorama preocupante. Sin embargo, pareciera estar solapado detrás de mamparas políticas que anestesian al pueblo al punto que la mayoría de costarricenses lo ignora y no toma cartas en el asunto. Este flagelo social, es el fuerte incremento en los casos de agresión infantil que se están presentando en los últimos meses y que no solamente crecen numéricamente sino en cuanto a magnitud del tipo de ataques que reciben los niños y niñas.

 Según datos proporcionados por el Patronato Nacional de la Infancia, a marzo del presente año, se reportaba un promedio de 100 denuncias diarias por casos de agresión infantil, aunado a las preocupantes declaraciones que realizó Ana Teresa León, actual  presidenta del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), a varios medios de comunicación nacionales, donde explicaba que lo más alarmante es la gravedad de las lesiones que se han registrado, pues representan situaciones nunca antes vistas en el país.

 Por otra parte, una encuesta realizada durante el mes de octubre del 2016, por el PANI y la Universidad Nacional, con una muestra de 800 personas, arrojó como resultado que 568 de los adultos encuestados (71% del total), indicaron que durante su niñez acostumbraban a recibir pellizcos, jalones de cabello, entre otros maltratos. Un sector de 256 padres de familia, aseguraron que el castigo físico es “necesario” para educar a sus hijos, pues es la manera en que ellos aprendieron.

Para muestra un botón, es difícil borrar de la memoria, la atroz noticia publicada en medios de comunicación el pasado mes de mayo, en la que se informaba sobre los abusos sexuales que recibió una niña durante tres años; actos que fueron registrados en 300 videos, que se distribuían en internet. Sólo por mencionar uno, entre muchos otros ejemplos que se han presentado en el país.

 Ahora bien, parafraseando el libro bíblico de Proverbios, lanzar palabras al aire sin hechos que las acompañen, no tiene ningún valor. Las autoridades están claras en lo que está sucediendo, los costarricenses no ignoran el peligro que corren los pequeños, dentro y fuera de sus hogares; y la iglesia está consiente que es hora de tomar un papel preponderante en esta realidad nacional. Empero, pese a lo anterior, las acciones brillan por su ausencia en muchas esferas nacionales (sin dejar de lado la importante labor que varios grupos están desarrollando alrededor de este tema).

 Mirando hacia la política nacional, muchos han dado la espalda en este tema. Existe una Asamblea Legislativa, que aprueba leyes no prioritarias para el país y envuelve sus días en discusiones que entraban los proyectos más importantes para el ecosistema nacional.

El diputado Fabricio Alvarado, levantó la voz en diversas ocasiones, denunciando los impedimentos que muchos han colocado para incrementar las sanciones para este tipo de casos que llegan al límite de ser “tortura infantil”.  Cuando se trata de solapar la defensa de minorías, detrás de intereses personales, la urgencia es alta, pero cuando se incrementan las noticias sobre pedófilos, agresión, niños abandonados y adultos sicológicamente afectados, intentando contraer matrimonio con menores de edad; nuestros “padres de la patria”, nos dejan huérfanos.

Por otro lado, se encuentra el pueblo de Costa Rica, que adoptó la posición de una famosa actriz de televisión con anteojos que decía: “eso no me toca a mí”. En el país, parece predominar una conducta egoísta, que, al presenciar un acto de injusticia contra otra persona, que no es directamente familiar, se le da la espalda y se pasa por alto. Así mismo, como en las calles de San José, cuando un grupo de personas son testigos de un asalto y siguen su camino como si nada hubiera pasado, sin solicitar ayuda de autoridades.

La idiosincrasia del país es importante, así como cultivar tradiciones; pero cada nación debe detectar cuáles aristas de su cultura no son buenas raíces y deben ser podadas para el árbol crezca con mucho fruto. Es indispensable comprender, que, así como la naturaleza del ser costarricense ha evolucionado en muchas áreas, la solidaridad debe adoptarse como un pilar que sostenga las bases del pueblo.

Los medios de comunicación deben reaccionar de una vez por todas y comprender que más allá de rating, existe una responsabilidad de ética profesional que les impone la función de “educar a la población”, pues el futuro de las generaciones no puede venderse a ningún precio.

Por último, la iglesia de Cristo requiere de un llamado de atención. La pastora Ruth de Solís, de la congregación Centro Evangelístico, alzó la voz recientemente, durante la conmemoración del proyecto Hogar C.U.N.A. (que restaura niños en casos de agresión), con el fin de solicitarle al cristianismo costarricense, demostrar con actos el amor de Jesucristo, tendiendo la mano a los niños y niñas.

Los cristianos deben unirse y levantar nuevos proyectos en defensa de la niñez, con el fin de restaurarles y ser una respuesta a la realidad social. Tanto la víctima como el agresor son personas dañadas en su corazón, que requieren la luz de Cristo.

La niñez de Costa Rica está urgida, de un ejército que se levante para proteger su inocencia y desarrollo. Aún se está a tiempo de comprender que los pequeños, serán los próximos adultos que llenarán los puestos de gobierno y cuidarán el amplio sector de ciudadanos de tercera edad, que en los próximos años se incrementará en el país. Aún es posible, generar un cambio que marque la nación.


RELATED POST

COMMENTS ARE OFF THIS POST